Remedios Caseros

¿Cómo bajar la fiebre rápidamente con remedios caseros?

Escrito por Enmanuel Da Silva

La fiebre es una sensación desagradable y debilitante que todos hemos experimentado en algún punto.

Ocasionalmente, la fiebre puede ser tratada con alternativas naturales, reconocidas científicamente, pero en otros momentos requiere de atención médica.

En el siguiente artículo te damos a conocer qué es la fiebre, qué la puede causar y cómo podemos reducirla usando ingredientes caseros.

¿Qué es la fiebre?

La fiebre es la elevación de la temperatura corporal más allá de cifras normales (37.5 °C). Sin embargo, esto es un poco más complejo.

La temperatura corporal varía de individuo en individuo dependencia de su edad, sexo, hora del día, niveles de actividad física, ingesta de líquidos y alimentos, y mucho más.

El método de medición también altera las cifras precisas. La temperatura rectal tiende a presentar cifras más altas que la oral, mientras que la axilar es menor que la oral y rectal.

A pesar de ello, existe un punto de corte para determinar si una persona tiene fiebre o no. En los adultos, una temperatura corporal de 38°C es considerada fiebre.

En los niños menores a 11 años, la temperatura corporal tiende a ser ligeramente menor, pero no es una diferencia muy sustancial. Al ir más allá de los 38°C, se le considera fiebre también.

Causas de la fiebre

La fiebre es una reacción corporal por nuestro cuerpo. De cierto modo, es un mecanismo que nos dice que algo está ocurriendo y el cuerpo busca solventarlo.

De igual manera, la fiebre es una respuesta estereotipada.

Es un síntoma común en muchísimas enfermedades ya que el cuerpo humano no tiene un mecanismo específico para cada uno y responde a estímulo nocivo de manera similar.

A continuación te señalamos algunas de las causas más comunes por las que se produce fiebre en el organismo.

Virus e infecciones

Los microorganismos en general son causantes frecuentes de fiebre. En pacientes hospitalizados, el 74% de fiebres son causadas por infecciones.

Los microorganismos son agentes pirogénicos externos. Es decir, causantes de fiebre. Al ingresar a nuestro cuerpo, nuestras defensas las detectan e inician el combate contra estas.

Esto involucra la liberación de sustancias inflamatorias conocidas como leucinas. Entre estas, tenemos la interleucina-1, 6 y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF).

Estas sustancias viajan a través de la sangre hasta el sistema nervioso central. Allí, estimulan al hipotálamo, desencadenando una serie de reacciones en cadena que mantienen el estado febril de la persona.

Enfermedades inflamatorias

Las condiciones inflamatorias son también productoras de fiebre. De hecho, la inflamación consiste en cuatro signos cardinales: dolor, hinchazón, pérdida de la función del tejido inflamado y, finalmente, calor.

Frente a una lesión o cualquier lesión de un tejido, el cuerpo responde liberando sustancias causantes de la fiebre.

Algunos ejemplos de enfermedades que causan fiebre son la hepatitis, alergias, asma, el síndrome inflamación intestinal, enfermedades renales (glomerulonefritis) y muchas más.

Enfermedades de la tiroides como el hipertiroidismo pueden causar una hipertermia.

Fatiga por calor

Las altas temperaturas elevan la temperatura corporal hasta el punto de ocasionar el llamado golpe de calor.

En esta, la pérdida de calor mediante el sudor es superada por la ganancia de calor en el cuerpo. Además, la sudoración excesiva lleva a la deshidratación, que contribuye a la fiebre y la fatiga en general.

Medicamentos y vacunas

Ciertos fármacos mencionan a la fiebre como un posible adverso. Como hemos mencionado, las alergias son causantes de inflamación y, a su vez, de la fiebre.

El ingreso de una sustancia extraña en ciertas personas induce al cuerpo a luchar contra estas, accidentalmente.

Entre estas tenemos antibióticos, antiepilépticos, antidepresivos, antihistamínicos para el asma y mucho más.

En el caso de las vacunas, la fiebre es una reacción adversa infrecuente, pero benigna. En la mayoría de los casos, la fiebre desaparece poco tiempo después.

Tumores malignos

La fiebre es una complicación común en pacientes que padecen de tumores malignos.

La fiebre causada por cánceres se origina por distintas razones: primero, el tumor maligno interfiere con el sistema inmunitario de la persona, exponiendo al cuerpo a posibles infecciones por bacterias.

Segundo, los pacientes bajo quimioterapia poseen defensas muy bajas debido al tratamiento agresivo que este involucra. Eso, al igual que el punto anterior, aumenta el riesgo a una infección.

Las fiebres por malignidades sin infección alguna son raras, pero representan un mayor riesgo ya que no existe una causa identificable.

Remedios caseros para bajar la fiebre

En casos no complicados, la fiebre puede ser tratada desde el hogar mediante infusiones de hierbas y plantas medicinales u otros métodos que bajen tu temperatura corporal.

A continuación, te proporcionaremos una lista de posibles soluciones caseras para la fiebre.

Compresas de agua fría

Representan una solución simple y efectiva.

De manera similar a beber un refrescante vaso de agua luego de una extenuante actividad física, el frío proveniente de la compresa aplicada a nuestra piel, disminuye la temperatura.

Infusión de tomillo y manzanilla

La manzanilla contiene propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas que ayudan a combatir aquellas infecciones causantes de fiebre.

Se debe a sus compuestos polifenólicos, como los flavonoles que incluyen a la quercetina y luteolina, capaces de detener la replicación de microorganismos y potenciar el sistema inmune.

Entre los polifenoles que contiene la manzanilla, se encuentra el ácido clorogénico. Investigadores de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, demostraron que este tiene potencial como antiinflamatorio y contra la fiebre.

El tomillo es otra hierba medicinal usada históricamente. Con potencial similar a la de la manzanilla, además de proporcionar un sabor agradable. Su efecto se debe a la acción del timol.

Ingredientes

  • 10 gramos de tomillo seco.
  • 10 gramos de manzanilla seca.
  • 1 taza de agua (la cantidad varía dependiendo de qué tan concentrado deseas que la bebida se encuentre).

Preparación

  • Verter el agua en una olla, colocar las hierbas y calentar hasta punto de ebullición.
  • Retirar del fuego y dejar que la infusión repose durante 5-10 minutos, con la olla tapada.
  • Cuela la infusión y sirve.

Infusión de limón y miel

El limón está cargado de vitamina C, que actúa como un antiinflamatorio, antioxidante usado como un cofactor durante los procesos metabólicos de nuestro cuerpo.

La miel no solo es usada para tratar la tos, también se usa como antibiótico. La producción enzimática de peróxido de hidrógeno ataca a los microorganismos responsables de la fiebre.

Un estudio publicado en la revista médica Metabolic Brain Disease demostró que la miel posee un efecto antiinflamatorio. La inflamación desencadena, mediante la liberación de sustancias conocidas como leucinas, el inicio de la fiebre.

Particularmente durante procesos infecciosos.

Ingredientes

  • 1 cucharada de jugo de limón.
  • 2 cucharadas de miel.
  • 1 taza de agua tibia.

Preparación

  • Vierte el agua en una olla y comienza a hervir hasta que se encuentre caliente.
  • Agrega la miel y el limón y mezcla muy bien.
  • Deja que la temperatura de la bebida baje y disfruta mientras se encuentre tibia.

Infusión de albahaca

La albahaca se consume para tratar la bronquitis, tos ferina, laringitis, artritis y otras afecciones. Es un antioxidante que ataca a los microorganismos virulentos durante una infección.

Ingredientes

  • 10 hojas de albahaca.
  • 1 taza de agua hirviendo.

Preparación

  • Hierve el agua hasta que se encuentre lo suficientemente caliente.
  • Coloca las hojas en el agua durante 5 minutos.
  • Cuela y sirve en una taza.

Infusión de jengibre

Controlar la fiebre en muchos casos significa controlar una infección. El jengibre es rico en antioxidantes y antiinflamatorios.

Estos últimos actúan como moduladores que inhiben la producción de moléculas causantes de la fiebre para evitar un daño a nuestros tejidos.

Enfermedades metabólicas como la diabetes o cardiopatías disminuyen nuestras defensas, nos hace proclives a la infección y, por extensión a la fiebre.

Ingredientes

  • 3 tazas de agua (una taza por cucharada de jengibre).
  • 3 cucharadas de raíz de jengibre (45 g).

Preparación

  • Con antelación, prepara el jengibre. Si compraste una raíz entera, raya hasta obtener la cantidad deseada.
  • Coloca el agua a hervir en una olla. Lleva hasta el punto de ebullición.
  • Vierte el jengibre, tapa la olla y deja reposar de 10 a 20 minutos.
  • La intensidad de la bebida dependerá del tiempo que dejes al jengibre reposar en el agua.
  • ¡Cuela y sirve!

Infusión de fenogreco

El fenogreco es una planta, miembro de la familia de las Fabaceae. Es originaria del subcontinente indio, donde forma parte de la gastronomía de la región. También ha sido utilizada para fines terapéuticos.

El fenogreco contiene flavonoides, vitaminas y saponinas. Ayudan a manejar la fiebre y los síntomas relacionados a esta.

Sin embargo, existen contraindicaciones: no se recomienda beber durante el embarazo, ni tampoco personas que padecen de diabetes y se encuentren bajo tratamiento.

También existe el riesgo de alergias que pueden causar diarrea, flatulencias, hinchazón y dolor abdominal.

Ingredientes

  • 1 cucharada sopera de semillas crudas de fenogreco.
  • 400 ml de agua por cada cucharada.

Preparación

  • Mezcla ambos ingredientes hasta combinarlos correctamente.
  • Se recomienda beber durante ayunas.

Infusión de canela

La canela está cargada de antiinflamatorios (como el cinamaldehído) que controlan las infecciones causantes de fiebre.

Todavía se demostró que posee cierta efectividad contra bacterias tales como la Salmonella, responsable de un cuadro clínico donde se encuentra la fiebre.

Ingredientes

  • 1 rama de canela o 1 cucharadita de canela en polvo.
  • 1 cucharada de miel.
  • 1 taza de agua.

Preparación

  • Vierte el agua en una olla y calienta hasta punto de ebullición.
  • Coloca la canela (en polvo) en la taza y mezcla con la miel hasta formar una mezcla.
  • Si utilizas la rama de canela, colocarla en el fondo de la taza junto a la miel.
  • Verter el agua en la taza y mezclar todos los ingredientes. Retirar la rama.

Infusión de ajo

El ajo contiene un componente llamado alicina, con propiedades antimicrobianas. El ajo es particularmente útil durante las infecciones para tratar los síntomas, como la fiebre.

También te proporciona vigor y es coadyuvante en la lucha contra enfermedades inflamatorias.

Ingredientes

  • Ajo picado (3 a 4 cabezas de ajo).
  • 2 a 3 tazas de agua.

Preparación

  • Vierte el agua en una olla y calienta, junto al ajo, hasta punto de ebullición.
  • Retira del fuego y deja reposar durante un par de minutos.
  • Cuela y sirve. Puedes utilizar una cucharada de miel para endulzarlo.

Infusión de pasas

Las pasas son ricas en fibra, son una excelente fuente de hierro y calcio. También contiene fitonutrientes tales como el ácido linoleico y los polifenoles que salvaguardan tu salud.

Ingredientes

  • 150 gramos de pasas.
  • El zumo de ½ limón.
  • Dos tazas de agua.

Preparación

  • Vierte el agua en una olla. Agrega las pasas y calienta durante 20 minutos.
  • Retira la infusión del fuego y añade el jugo de limón. Mezcla muy bien los ingredientes.
  • Se recomienda preparar esta bebida durante las noches para beberlas a la mañana siguiente, durante ayuno.

Té de salvia

El término salvia puede referirse tanto al género de la familia de las lamiáceas, aunque también puede ser usado para hablar de la especie Salvia officinalis, planta de gran reputación en el mundo gastronómico y la medicina natural.

Contiene una amplia gama de aceites esenciales de importancia fisiológica, además de flavonoles y flavonoides.

Un artículo publicado por investigadores iraníes explican, a gran detalle, los efectos antioxidantes, antiinflamatorios y antisépticos.

Actúa eficazmente contra bacterias causantes de la fiebre, como las especies de Salmonella.

Uno de los componentes de la salvia, la tuyona, tiene propiedades neurotóxicas en grandes propiedades.

Personas con insuficiencia renal de algún tipo, embarazadas y lactantes se encuentran en mayor riesgo de padecer efectos adversos.

Ingredientes

  • 2 cucharadas de hojas frescas de salvia o una cucharada de hojas secas.
  • 1 cucharadita de miel.
  • El zumo de ½ limón.
  • 2 tazas de agua.

Preparación

  • Calienta el agua hasta punto de ebullición. Añade las hojas y deja reposar durante 3 minutos.
  • Añade el zumo de limón y la miel. Mezcla bien y ¡disfruta!

Té de lechuga

La lechuga es un potenciador del sistema inmunitario ya que contiene cantidades modestas de vitamina A, C y K. Contiene además calcio, fósforo y magnesio.

Si la fiebre deriva de alguna clase de infección, puedes paliar los síntomas con esta deliciosa bebida.

Ingredientes

  • 3-4 hojas de lechuga romana.
  • Una cucharadita de miel.
  • 2 tazas de agua caliente.

Preparación

  • Vierte el agua en una olla junto a las hojas. Calienta el agua hasta punto de ebullición.
  • Retira del fuego y deja reposar durante 15 minutos.

· Para endulzar tu bebida, agrega la cucharadita de miel y mezcla muy bien.

Té de ajenjo

Esta hierba medicinal tiene múltiples propiedades como antiinflamatorio y antioxidante por su contenido polifenólico. Tiene acción antiparasitaria a nivel gastrointestinal y mejora la función hepática.

También es conocido por ser un excelente tratamiento antimalárico.

Alivia los efectos de la gripe, tales como el malestar general y fiebre. Al igual que la salvia, el ajenjo contiene tuyona, se recomienda consultar a un médico sobre su consumo.

Ingredientes

  • 1 cucharadita de hojas secas de ajenjo
  • 1 taza de agua.

Preparación

  • Hierve el agua hasta que se encuentre lo suficientemente caliente.
  • Coloca las hojas en una taza y vierte el agua sobre estas. Deja reposar 5-15 minutos.
  • ¡Cuela y sirve!
  • Recomendamos no dejar las hojas reposar durante mucho tiempo ya que le confieren a la bebida un sabor muy amargo. Puedes utilizar menta, anís o miel para endulzar ligeramente la bebida.

Cuándo acudir al médico

Aunque puede ser tratada desde el hogar, la persistencia de la fiebre o su empeoramiento debe ser tratada inmediatamente por un profesional de la salud.

Identificar en qué punto la ayuda médica se vuelve indispensable es importante para mantenerte a ti, o tus seres queridos, a salvo.

A continuación, mencionamos algunos síntomas a los que debes tener atento.

Fiebre superior a los 39ºC

Cuando la temperatura supera esta cifra, la fiebre pasa a ser una complicación que, si no es tratada, puede tener un desenlace fatal.

Los niños son particularmente susceptibles a estas altas temperaturas. Otras personas bajo riesgo incluyen personas con problemas respiratorios o cardíacos subyacentes ya que la funcionalidad de estos órganos puede verse empeorada.

Dolor de cabeza intenso

También conocida como cefalea, es un síntoma que puede acompañar a la fiebre.

Mencionar esto a tu doctor es de suma importancia porque permite al doctor identificar la posible causa. Por ejemplo, aquellas personas febriles con cefalea y un cuello rígido pueden estar padeciendo de meningitis.

Erupción en la piel

Junto a la cefalea, la erupción de la piel o eritema, acompañan a la fiebre en ciertas complicaciones.

Es común observar esta manifestación en estados inflamatorios causados por infecciones o cualquier otra causa.

En enfermedades como la fiebre exantemática o el tifus (enfermedades transmitidas por las garrapatas, piojos y otros invertebrados) es común observar fiebre, cefalea y eritema.

Confusión mental

Esta complicación deriva de la afectación al cerebro. Recordemos que el control de la temperatura reside en el hipotálamo, justo debajo del cerebro.

Cuando la fiebre persiste, la liberación de moléculas nocivas impacta y lesiona la masa encefálica. Esto conlleva a un estado de confusión general, desorientación y otras funciones mentales.

Dificultad para respirar

La fiebre que acompaña la tos aguda generada por infecciones del tracto respiratorio impide una respiración adecuada.

¿Por qué? Las infecciones inflaman a las paredes de los bronquios y bronquiolos, que comienzan a producir más y más moco, además de que el músculo liso de estos se contrae.

La congestión por moco y la contracción de las vías aéreas disminuyen el paso del aire, generando la dificultad para respirar y la tos.

Junto a la fiebre, son indicativos de un proceso infeccioso agudo, comúnmente por bacterias (neumonía neumocócica, por ejemplo).

Convulsiones y vómitos

Los episodios convulsivos son relativamente comunes en las fiebres persistentes, especialmente durante el primer día.

Son comunes en niños entre la edad de los 6 meses y 5 años y, generalmente, causadas por infecciones víricas.

Las altas temperaturas llevan a una hiperreactividad del cerebro. Es decir, un aumento de sus descargas eléctricas. Como consecuencia, el cerebro se ve sobrecargado de estímulos.

Las convulsiones no duran más de unos pocos minutos y se resuelven espontáneamente. Pueden estar acompañadas de escalofríos y contracción muscular involuntaria.

En el peor de los casos, las convulsiones y el vómito son señales que la fiebre puede estar empeorando y requiere de tratamiento médico rápido.

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