Dieta y Nutrición

¿Cómo prevenir el cáncer de colon?

Escrito por Enmanuel Da Silva

El cáncer de colon, representa la segunda causa de cáncer más frecuente a nivel mundial, sólo detrás del cáncer de mama en mujeres y de pulmón en hombres, siendo el cuarto tipo de cáncer más común en los EEUU.

Como todo cáncer, si no es tratado a tiempo, puede resultar mortal. Afortunadamente, la detección y el tratamiento precoz, gracias a los programas de salud y pesquisa en países desarrollados, han reducido su grado de mortalidad.

Por ende, es importante que todo hombre y mujer, a partir de la tercera década de vida, conozca los síntomas, realice chequeos médicos periódicos necesarios y qué métodos de prevención puede aplicar.

A continuación, te explicaremos lo que debes saber del cáncer de colon.

¿Qué es el cáncer de colon?

El cáncer, se puede definir como un crecimiento desordenado e irregular de las células del cuerpo, en las que estas pierden la capacidad de funcionar adecuadamente, por lo que no pueden morir, y siguen dividiéndose formando las neoplasias o tumores.

El cáncer de colon es el crecimiento descontrolado de las células del colon y/o del recto, en el que los tumores malignos pueden aparecer en las capas, mucosa muscular y serosa del intestino grueso, en específico desde la válvula ileocecal hasta el recto.

El adenocarcinoma es el cáncer colorrectal más frecuente hasta en un 90%, siendo infrecuentes los linfomas, los sarcomas y los melanomas. Por lo general el cáncer de colon afecta a personas mayores de 50 años, tanto hombres como mujeres por igual.

Causas del cáncer de colon

Un buen número de patologías son multifactoriales; el cáncer no es la excepción. Es el resultado de múltiples factores, tanto genéticos como ambientales, que desencadenan la enfermedad. A continuación, te mostraremos algunos.

Enfermedades inflamatorias crónicas

La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, elevan el riesgo de la persona a padecer cáncer de colon, aunque uno más que el otro. El principal determinante que aumenta el riesgo a desarrollar un cáncer es el tiempo de duración de la enfermedad.

La naturaleza de ambas enfermedades consiste en un proceso inflamatorio de la mucosa digestiva, probablemente de origen autoinmune. La inflamación y el recambio constante de células nuevas genera displasia (células anormales en un tejido normal).

La displasia, junto a la metaplasia, representan cambios celulares que pueden progresar a neoplasias más definidas, si la causa subyacente no es tratada.

Síndromes hereditarios

Son síndromes asociados a un riesgo elevado, de por vida, de padecer de un adenocarcinoma colorrectal. La mayoría presenta patrones hereditarios (ya sean dominantes o recesivos), hallazgo que fue logrado gracias a los avances científicos.

Entre estos, tenemos: poliposis adenomatosa familiar, la variante atenuada, síndrome de Lynch, poliposis asociada al gen MUTYH, síndrome de Peutz-Jeghers y el síndrome de la poliposis juvenil.

Hasta la fecha, el más estudiado y comprendido es la poliposis adenomatosa familiar, una enfermedad que afecta 1 de cada 7,000 a 22,000 personas. Para estas personas, el riesgo a desarrollar cáncer de colon, a partir de los 40 años, es de casi el 100%.

Además, no sólo se asocia a un mayor riesgo de cáncer en el colón, también otras partes del cuerpo, como hueso, estómago, quistes epidermoides, tumores malignos de tiroides, cerebro e hígado.

Genética familiar

La presencia de antecedentes familiares ha sido un factor que los científicos no han ignorado. Al igual que muchos otros, ciertos genes capaces de aumentar el riesgo de cáncer colorrectal parecen ser heredados.

A lo largo de los años, estudios han sido publicados, donde demuestran que existe un riesgo elevado de cáncer colorrectal en pacientes que presentan un pariente de primer grado (PPG) con susodicho cáncer.

Finalmente, un meta análisis fue publicado, donde examinaron minuciosamente 24 estudios que afirmaban que había una relación familiar para el cáncer colorrectal.

De los 24, solo uno no pudo encontrar una relación estadísticamente significativa entre los antecedentes de cáncer colorrectal y el riesgo a padecer de éste. Esto demuestra que el riesgo incrementa si tenemos un fuerte antecedente familiar.

El riesgo relativo, depende del número de parientes afectados y a la edad en el que se diagnosticó la enfermedad. Para aquellos con un PPG afectado, el riesgo era de 2.23%. Si es más de uno, el riesgo se eleva a 4.3%.

Aquellos pacientes cuyos familiares se les diagnosticó cáncer colorrectal antes de los 45 años de edad, el riesgo era de 3.9%, en comparación con aquellos cuyos familiares fueron diagnosticados después de los 45 (2.25%) o a los 60 (1.82%).

Edad avanzada

La edad es un factor de riesgo para muchos tumores y el cáncer de colon no es la excepción. La edad media en la que se diagnostica la enfermedad es a los 68 años.

No obstante, estadísticamente, ha ocurrido una disminución en el número de pacientes cuya edad es igual o mayor a 55 años. Por otro lado, la incidencia de cáncer de colon en pacientes entre los 20 y 39 años, ha aumentado desde la década de los 1980.

Esta tendencia aún continúa en los años recientes. La información publicada por el Observatorio Mundial del Cáncer (GLOBOCAN, por sus siglas en Inglés), demuestra que la incidencia en personas entre los 50 a 75 años de edad, continúa disminuyendo.

Diabetes

Un número de estudios epidemiológicos han arrojado una serie de asociaciones positivas entre la diabetes mellitus tipo 2 y la incidencia de cáncer colónico, mayor en hombres que en mujeres.

El porqué es un tema de debate. Se hipotetiza lo siguiente: la insulina es un factor de crecimiento para las células del colon y se ha demostrado, in vitro, que estimula el crecimiento de células tumorales.

En la diabetes mellitus tipo 2, existe un marcado aumento de la insulina circulante. Indirectamente, la insulina estimula la liberación del factor de crecimiento transformante beta.

Esta molécula podría estimular la división y crecimiento exponencial de células tumorales, además de inhibir su muerte celular.

Obesidad

Nuestras acciones afectan nuestro cuerpo, de miles de maneras. La obesidad se ha convertido en una epidemia en ciertos países, con ello, han surgido otras patologías concomitantes.

El índice de masa corporal (IMC) y el cáncer parece tener una relación. Estudios que han tomado muestras del colon de participantes con un IMC elevado, encontraron lesiones histológicas crónicas adenomatosas en estadíos tempranos.

Estos hallazgos son más comunes en hombres que en mujeres. Sin embargo, no es tan seguro si un IMC elevado pueda influir en estadios tardíos.

Alimentación inadecuada

No existe una dieta objetivamente perfecta, pero sí existen dietas más nocivas para el cuerpo que otras. Ciertos alimentos, por sus propiedades e ingredientes, no son favorables en demasía.

Un ejemplo es la carne roja. Posee propiedades proinflamatorias, asociadas al cáncer en colon. En general, parece que una dieta alta en grasa animal y carne roja, con un bajo consumo de fibra, parecen aumentar este riesgo.

Se ha propuesto que ciertos déficits nutricionales podrían jugar un papel, como el déficit de calcio y folato. Pero, estas afirmaciones necesitan ser validadas con estudios robustos.

Consumo de alcohol y cigarrillo

El cigarrillo es un producto altamente nocivo para nuestro cuerpo. No es de sorprender que, a lo largo de los años, se continúe estableciendo relaciones entre este y el cáncer.

Contiene un sinfín de sustancias precancerígenas y proinflamatorias, capaces de elevar el riesgo en personas con predisposición genética.

El riesgo al tabaco para cáncer de colon es modesto, pero aún así significativamente alto. Sin embargo, el riesgo para cáncer rectal en fumadores es mayor que para el cáncer de colon.

Vida sedentaria

El sedentarismo se vuelve más y más común en la vida diaria, con la modernización de trabajos y cambios en el estilo de vida de la persona, que los llevan a mantenerse más tiempo estáticos en un sitio.

Cuando el sedentarismo se mezcla con otros hábitos nocivos (por ejemplo, una dieta inadecuada), nuestro sistema digestivo y demás órganos sufren bastante.

Surge la hipercolesterolemia, hiperinsulinemia, obesidad, hipertensión, alteraciones metabólicas (diabetes) y mucho más. Esto, a su vez, podría elevar el riesgo a patologías secundarias, como el cáncer.

Síntomas del cáncer de colon

En sus estadios iniciales, los cánceres no producen síntomas que puedan alarmar a la persona. Pero, a medida que crecen y arraigan más en el cuerpo, aparecen síntomas, pero muy inespecíficos.

Te traemos una lista de posibles síntomas a los que debes estar atento, especialmente si tienes antecedentes familiares de cáncer de colon.

Alteraciones del sistema digestivo

No es de sorprender que un cáncer de colon pueda modificar, en un grado variable, lo que ocurre a nivel gastrointestinal. El proceso digestivo y absorción de nutrientes, el tránsito intestinal y la defecación pueden verse alterados.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que los síntomas son inespecíficos y pueden también ser el resultado de otras enfermedades (como la colitis ulcerosa), por lo que es recomendable acudir a un profesional médico antes de llegar a una conclusión apresurada.

Hemorragia rectal

La hemorragia rectal es una causa razonablemente preocupante para la persona, que puede ser causada por pólipos, enfermedades intestinales inflamatorias y cáncer de colon o de recto.

Cuando hay presencia de sangre en el papel higiénico, entremezclada con las heces o separadas de las heces, o en tu ropa interior, las posibilidades de una hemorragia rectal pueden ser altas.

Hay ciertas características, tanto de las heces o de la sangre, que pueden orientar a tu médico a un posible diagnóstico. Si la sangre es rojiza y brillante, la causa de la sangre probablemente ocurrió a nivel del recto.

Por otro lado, si la sangre es de una matiz más oscura, esta origina a nivel del colon o intestino delgado. La melena (heces sanguinolentas oscuras, de una consistencia y aspecto similar al del alquitrán) indica que el sangrado originó a nivel del estómago.

Hay síntomas concomitantes que pueden aparecer si presentas una hemorragia rectal, como puede ser una sensación de mareo, confusión mental, debilidad y dolor o incomodidad a la hora de defecar.

Dolores abdominales

Los dolores o retorcijones son una manifestación muy común de un problema del tracto gastrointestinal, que puede ser causada por un gran número de enfermedades.

Los dolores pueden verse acompañados de una suavidad del abdomen a la palpación, una masa abdominal palpable y otros síntomas, como sobrecrecimiento del hígado (hepatomegalia) o ascitis (distensión del abdomen por presencia de líquido).

Los dolores leves a moderados son tratados, usualmente, con medicamentos antiinflamatorios no esteroides, tales como el ibuprofeno aspirina.

Pérdida de peso

La pérdida de peso progresiva, inexplicable y no deseada puede ser un síntoma que puede alertar a tu médico de una enfermedad potencialmente grave.

De hecho, la pérdida de peso es, hasta en el 40% de los casos, el primer signo que los pacientes notan, antes de acudir al médico.

Se recomienda dirigirse al médico si has perdido una cantidad significativa de peso (por ejemplo, 4 a 5 kilos) de manera inexplicable.

Es frecuente que, en estadios tardíos, el paciente desarrolle caquexia. Este es un síndrome caracterizado por una pérdida significativa de peso, resultado de un balance negativo de la energía y proteínas del paciente, lo que resulta en pérdida de masa magra (músculo) y grasa corporal.

Es importante distinguir entre ambos. La pérdida de peso, aunque alarmante, puede ser causada por medicamentos u otros problemas metabólicos. La caquexia, aunque incluye pérdida de peso, también presenta otros signos y síntomas más graves.

Cansancio y debilitamiento

La falta de energía o motivación (astenia), puede derivar directamente de la pobre absorción de los alimentos, producto del cáncer, o el acelerado metabolismo de estas células cancerígenas.

Recuerda que estas células consumen oxígeno y nutrientes. El cuerpo redirecciona combustible metabólico a las células tumorales, ya que detecta su necesidad de nutrientes.

Además, en los estadíos más graves, existe una inflamación generalizada, resultado del cáncer, ¿qué ocurre cuando nuestro cuerpo se ve bajo dichas condiciones? eleva su metabolismo. Lo que se traduce a carbohidratos, grasas y proteínas siendo digeridas a velocidades increíbles.

Intestino no vaciado

La sensación de intestino no vaciado al evacuar, también llamada tenesmo, es otro síntoma del cáncer de colon, en el cual se presenta una constante necesidad de defecar, con dolor en la zona abdominal.

No importa cuantas veces la persona vaya al baño, la sensación de evacuación incompleta seguirá presente.

¿Cómo prevenir el cáncer de colon?

Existen diversas maneras de prevenir el cáncer de colon, basados en la modificación de los hábitos alimenticios y estilo de vida, como ejemplo, la realización de actividad física. Todo esto acompañado de un chequeo médico por lo menos de manera anual.

Mantener una alimentación saludable

Mantener una alimentación saludable es la base fundamental para tener nuestro cuerpo sano, si bien, muchas enfermedades no están ligadas a la alimentación, si lo están aquellas que comprometen al sistema gastrointestinal.

La incorporación de frutas, vegetales, granos enteros, fibra, y a nuestra dieta diaria, representará un menor riesgo a padecer cáncer de colon, de acuerdo a las recomendaciones publicadas por la Sociedad Americana de Cáncer.

Por otra parte, parece existir una relación con una dieta de alto contenido de carnes procesadas, como las salchichas u embutidos, y el riesgo a desarrollar cáncer de colon, demostrando que todo en exceso es dañino para nuestro organismo.

Realizar actividad física constante

Realizar actividad física con frecuencia, ayuda al sistema digestivo a aumentar su metabolismo y facilita la digestión, también favorece a la motilidad, regulando la evacuación, evitando así el estreñimiento.

Por otro lado, el ejercicio es un buen aliado antiinflamatorio, que refuerza la capacidad de tu sistema inmunitario, el responsable de detectar y eliminar células precancerígenas o cualquier otro defecto celular.

Evitar el consumo de cigarrillo

Evite la exposición al humo del cigarrillo o los derivados del tabaco, ya que está demostrado que estos pueden aumentar los riesgos del desarrollo del carcinoma colorrectal.

Si usted presenta una adicción al consumo del tabaco, recomendamos buscar opciones terapéuticas y alternativas, que lo ayuden a disminuir el consumo de este y adoptar hábitos de vida más saludables.

Moderar el consumo de alcohol

Se debe moderar el consumo de alcohol, ya que la ingesta frecuente y excesiva de este, independientemente del tipo o marca del licor, es un factor de riesgo importante para el desarrollo de cáncer de colon.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda no beber alcohol en lo absoluto. Sin embargo, si la persona aún desea hacerlo, se recomienda limitar su consumo a no más de dos bebidas por días para el hombre y una bebida para la mujer.

Mantener un peso adecuado

El sobrepeso y peso bajo son ambas caras de la misma moneda: alteraciones del índice de masa corporal, hacia un extremo o el otro. El primero, por ejemplo, aumenta el riesgo a enfermedades cardiovasculares y/o metabólicas.

Las modificaciones negativas de ambos ejes, repercuten virtualmente en cada aspecto del organismo, incluyendo la carcinogénesis. Habíamos hablado con anterioridad que estudios demostraron una correlación positiva entre el IMC y el cáncer de colon.

Por otra parte, situarse por debajo de tu peso idóneo tampoco es favorable. Tu metabolismo se reduce, tus defensas merman, hay una menor ingesta de proteínas y otros combustibles metabólicos y pérdida de masa magra.

Una de las primeras acciones detectables que el cáncer puede causar al cuerpo humano, es la pérdida de peso progresiva. Desafortunadamente, los tratamientos no quirúrgicos del cáncer también inducen pérdida de peso.

Por ende, recomendamos acudir a un nutricionista, un experto capaz de guiarte a construir una dieta saludable e implementar cambios en tu estilo de vida que ayuden a mantener tu peso en tu rango ideal.

Finalmente, es importante mencionar que, el peso ideal es un término muy ambiguo y amplio. Este depende de tus características corporales, tales como estatura, contextura, edad y sexo.

Recomendamos siempre dirigirte a un médico o profesional de la salud, antes de tomar cualquier decisión que involucre tu salud o nutrición.

Realizarse chequeos médicos regulares

La Sociedad Americana de Cáncer indica que a todo hombre y mujer, luego de los 45 años de edad, se le debe realizar pruebas de pesquisa, durante sus chequeos médicos. Existen varios tipos de prueba, no importa cuál escojas, lo importante es el chequeo.

Entre las pruebas, tenemos aquellas que analizan las heces del individuo y aquellas pruebas de visualización, como lo son la colonoscopia, la colonografía con tomografía computarizada y la sigmoidoscopia flexible.

Estas pruebas deben realizarse hasta los 75 años de edad. A partir de allí, la decisión de ser sometido a estas pruebas o no, dependerá de su expectativa de vida, estado de salud y su historia médica previa.

Por otra parte, las personas con un alto riesgo (antecedentes familiares o personales de pólipos o cáncer colorrectal), se recomienda iniciar la pesquisa para cáncer de colon antes de los 45 años de edad y con una mayor periodicidad.

Tratamiento para el cáncer de colon

Una persona diagnosticada con cáncer debe ser aconsejada por el equipo médico que la atiende, debe ser capaz de explicar las distintas opciones terapéuticas, sus respectivas ventajas y desventajas, y brindar todo el apoyo emocional que necesite la persona.

A continuación, mencionaremos algunos de los tratamientos más comunes.

Cirugía

La cirugía representa el método estándar empleado para tratar el cáncer de colon. El tipo de cirugía depende de la localización del cáncer en el colon, el estadio del cáncer y el propósito de la cirugía.

En los estadios más tempranos, se emplea una colonoscopia para realizar una polipectomía (extirpación de pólipos) o una escisión local del tejido cancerígeno.

En los estadios más graves, se emplea la colectomía, que puede ser parcial o completa. En la parcial, se pueden eliminar hasta tres cuartos del colon, dependiendo de la gravedad y extensión del cáncer.

En la total, que usualmente no se utiliza, es empleada cuando existen otras condiciones concomitantes al cáncer. Por ejemplo, la presencia de múltiples pólipos a lo largo del colon, como ocurre en la poliposis adenomatosa familiar.

Quimioterapia

La quimioterapia consiste en la administración de medicamentos anticancerosos, ya sea mediante una inyección intravenosa o ingesta oral, que viajan por el torrente circulatorio y alcanzar la mayor parte del cuerpo.

La quimioterapia puede ser dada al paciente en diferentes estadios del tratamiento. La quimioterapia adyuvante es administrada tras la cirugía, para eliminar aquellas células que no fueron extirpadas por ser muy pequeñas.

La quimioterapia neoadyuvante se administra antes de la terapia, para matar la mayor cantidad de células cancerígenas posibles y poder facilitar la extirpación del tumor.

Generalmente, la quimioterapia para cáncer de colon es administrada de manera intravenosa, ya sea mediante una inyección a lo largo de unos minutos, o mediante una infusión a lo largo de un periodo de tiempo mayor.

Por otro lado, los efectos de la quimioterapia son graves. Estos incluyen: pérdida de cabello, pérdida de apetito y peso, náuseas y vómitos, diarrea, cambios en la piel y muchos más.

Radioterapia

La radioterapia consiste en proyectar rayos de alta energía (como los rayos X) o partículas, capaces de destruir el mayor número de células cancerígenas posibles.

El tratamiento con radioterapia, por sí solo, para eliminar el cáncer de colon, no es utilizado generalmente, sino que es una herramienta que coadyuva la acción de otros tratamientos, como la cirugía o la quimioterapia.

La radioterapia puede ser usada antes o después de una cirugía. En el primer caso, para reducir el tamaño del cáncer y hacer más fácil su extirpación. En el segundo, para eliminar cualquier célula que se localice en una zona difícil para su extirpación.

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