Contractura de cuello: causas y cómo aliviarla

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Los dolores cervicales son bastante molestos, no muchas personas pueden enfrentarlos por igual, ya que se ven involucrados nuestros movimientos que hacemos en forma de inercia, por lo que padecer de una contracción cervical no es nada deseoso.

Afortunadamente en este artículo conoceremos cómo aliviar la contractura del cuello, además de sus causas y síntomas.

¿Qué es una contractura de cuello?

Una contractura del cuello o también conocida como contracción cervical, es una contractura muscular que ocurre en toda la zona del cuello o de un músculo específico en esta. Suele producirse porque los vasos sanguíneos musculares se contraen, dificultando el flujo de sangre y causando dicha contractura.

Como resultado la contracción del cuello ocasiona un incontrolable dolor muscular, que con los constantes movimientos de las actividades diarias, empeora la situación para la persona que lo sufra, extendiéndose a la columna cervical.

Nota: Un estudio menciona que “Los músculos que con mayor frecuencia se ven afectados por la contractura son los músculos del trapecio (el más superficial en la zona posterior de cuello) y el elevador de la escápula”. (1)

¿Cuáles son las causas de una contractura de cuello?

La contracción del cuello tiene muchas causas, casi no está muy relacionado a patologías genéticas, sino a las actividades físicas y hasta mentales de las personas. Te presentamos las causas principales de este tipo de contractura:

1. Postura inadecuada

Es en sí la causa principal y recurrente sobre una contractura de cuello, ya que la postura es fundamental para nuestro cuerpo y su alrededor.

Hay que recordar que la mala postura tiene como resultado el aumento de la tensión muscular, así como también mayor compresión en los nervios de la musculatura del cuello. Los riesgos, más allá de una contractura cervical, pueden desembocar en problemas en la columna cervical o en las manos y brazos.

Importante: Expertos como la Doctora Elizabeth Simpson, concuerdan en que “Las posturas forzadas comprenden las posiciones del cuerpo fijas o restringidas, las posturas que sobrecargan el músculo y los tendones”. (2)

2. Latigazo cervical

También conocido como síndrome del latigazo cervical, es una de las afecciones más comunes producidas en accidentes o en forma de lesiones.

Es causado por un movimiento, literalmente rápido del cuello hacia adelante o también hacia atrás (como la fuerza de un látigo), desembocando en lo mismo, una lesión dolorosa debido a la rotura muscular. Ocurre bastante en los accidentes de tránsito, deportes sin cuidado o en ciertas zonas laborales.

Nota: Un breve análisis añade lo siguiente: “El impacto induce la flexión excesiva del cuello y, justo después, la fuerza de reacción causa su total extensión”. (3)

3. Esfuerzos repentinos

Esta constituye una causa bastante cierta y que muchos hemos padecido ¿correcto?. No es para menos, los esfuerzos repentinos son muy frecuentes para sufrir de una contractura de cuello.

En tal sentido, los esfuerzos pueden realizarse (sin consciencia) en actividades interactivas como el deporte sin calentamiento, los movimientos bruscos con el cuello y también cargar cosas pesadas, recordando que esto causa mayor peso para la zona cervical y todos sus alrededores.

Para destacar: Se puede sentir cierto hormigueo o calambre en los músculos como síntoma de advertencia, pero no dudes en que significa que haces algo mal.

4. Músculos debilitados

Más allá de un músculo a falta de ejercicio o de vitaminas y de hierro, puede verse debilitado por la causa de diversas afecciones, esto también se le conoce como distrofia muscular.

La distrofia muscular es cuando ciertas enfermedades, progresivamente de su desarrollo, van debilitando los tejidos y la masa muscular. Se considera como una especie de mutación, que interfiere directamente con la producción de proteínas en estos tejidos, a pesar de que no se posee una cura, si hay medicamentos para aliviar los síntomas y el dolor.

5. Estrés

El estrés es un estado mental, pero increíblemente puede afectar más a los músculos del cuello de lo que alguien puede pensar.

Las situaciones altamente graves de estrés pueden ocasionar, además de la contractura del cuello, tensiones musculares o adormecimiento del músculo y los tendones. Incluso el estrés ocasiona un dolor en diferentes áreas como la mandíbula, los hombros y la espalda de forma constante.

¿Qué síntomas tiene una contractura de cuello?

Reconocer la contracción del cuello no es realmente difícil, los síntomas son claves y no pueden confundirse con otra situaciones (debido a la zona donde ocurre). Por ello te presentamos los síntomas principales:

1. Dolor y rigidez

El dolor y la rigidez son constantes cuando se sufre de un dolor intenso en el cuello. El dolor está comúnmente presente en la parte alta del cuello (que también puede sentirse adormecida).

El ligero movimiento rígido hace que se sienta una punzada que automáticamente afecta al nervio en esta zona (véase voltear o hacer diferentes movimientos con la cabeza).

2. Dolor de cabeza, mareos y vértigo

Si no se toman ciertos descansos y alivios, se puede sentir diferentes dolores de cabeza o mareos de forma constante. Esto es ocasionado por la profunda preocupación que la persona siente, es similar a una situación de estrés.

Importante: Cabe señalar que si esto se prolonga sin ningún tipo adecuado de tratamiento, se puede sufrir de mareos intensos y de vértigo constante. Y a decir verdad, no es una situación tranquilizadora, debes mantener la calma en este punto.

3. Hormigueo

¿Recuerdas cuando se te duerme un músculo y casi no sientes absolutamente nada en dicha zona? Así sucede con una contractura muscular en el cuello pero diferente.

En algunos casos, se puede sentir cierto hormigueo en la parte alta del cuello o en sus alrededores, cerca de los hombros. ¿Por qué ocurre? Por la decadencia de los nervios o un paro de flujo de sangre en una zona específica.

Nota: A pesar de que no siempre se debe a una enfermedad, debes estar alerta si es muy frecuente.

4. Fatiga

Por último, se puede presentar fatiga, nuevamente por el estado de ansiedad o de preocupación extrema.

Tu cuerpo no asimila la situación y por lo tanto tiende a “defenderse” del peligro que sientes, aunque esto trae como consecuencia el entumecimiento muscular y la fatiga, un estado débil o de mucho cansancio que no te dejará pensar ni descansar fácilmente.

¿Cómo curar una contractura en el cuello?

Afortunadamente, existen varios tratamientos efectivos para curar este tipo de contracción cervical o diversas contracturas musculares. Te presentamos los más recomendados:

1. Aplicar calor en la zona

Esto se puede realizar por medio de compresas o con toallas limpias, pero resulta efectivo con agua caliente y tibia, lo cual hace más que disminuir el dolor.

Nota: Esto alivia mucho la contracción y recupera el tono muscular, por la ventaja de que el calor favorece al flujo de sangre (mediante la dilatación de los vasos sanguíneos).

Por otra parte, aplicar calor da mejor flexibilidad del cuello así como también disminuye la presión que existe en la contractura pero más importante aún, permite la llegada del oxígeno y nutrientes a los tejidos musculares.

2. Realizar un masaje

Esto resulta mejor si es realizado por un experto masajista o un fisioterapeuta para las contracturas musculares.

¿Por qué? Ellos conocerán qué tipo de masaje resultará indicado para tu caso de contractura de cuello, debido a que existen muchos masajes para diferentes zonas del cuerpo (como por ejemplo un masaje de mayor profundidad).

Para destacar: Hay algunos en los que se aplican rocas calientes en la columna vertebral, los cuales resultan útiles para aliviar la tensión cervical y brindar mucho alivio.

3. Realizar ejercicios de estiramiento

Cada mañana, sin importar si harás entrenamiento o no, siempre realiza un ejercicio específico de estiramiento o calentamiento.

Los estiramientos son esenciales para el correcto funcionamiento del sistema muscular, esto protege los tejidos del mismo y favorece su flexibilidad, para prevenir en muchos casos frecuentes una lesión innecesaria.

Nota: No solo para los deportes se aplican estos ejercicios, son requeridos también para trabajos arduos y forzosos.

4. Aplicar un analgésico local

Esto debe realizarse con la ayuda de un médico, sólo si éste lo recomienda plenamente en un caso de contractura muscular con mucho dolor.

Un analgésico local adormecerá el área que está afectada, normalmente se usa para cirugías profundas, pero su principal acción es bloquear los impulsos o pasos de los nervios en el sistema, perdiendo la sensibilidad que existen en este.

Para destacar: El efecto del analgésico dura sólo algunos minutos hasta que se recupera la sensibilidad de los nervios nuevamente, pero reducirá los síntomas en su totalidad.

5. Recibir sesiones de fisioterapia o medicina alternativa

Estas son un tipo de medicina que pueden ayudar bastante, ya que son una gran alternativa física hacia las contracturas musculares, llamadas sesiones de fisioterapia dirigidas por especialistas.

Las sesiones se realizan a diario durante semanas, con el fin de brindar vitalidad y energía a los músculos, además de una mayor flexibilidad, dando también un profundo sentimiento de alivio y tranquilidad. También puede practicarse el yoga durante estas sesiones.

6. Fármacos recetados

Se puede optar por fármacos recetados con anterioridad, especialmente con carácter antiinflamatorio o analgésico. Pero también algunos son necesarios para los casos de distrofia muscular.

Nota: Además del ibuprofeno antiinflamatorio, se puede recomendar el uso recetado de Corticosteroides, el deflazacort, los relajantes musculares y la prednisona. Se deben usar con recetas ya que conllevan efectos secundarios.

Conclusiones Claves

  • La contractura del cuello es una contractura muscular dolorosa en la parte alta de la espalda.
  • Las causas varían desde malas posturas, distrofia muscular hasta las situaciones de estrés.
  • Los síntomas principales son el dolor con rigidez, el hormigueo y la fatiga prolongada.
  • Se puede curar la contractura de cuello con ejercicios, masajes o sesiones de fisioterapia para mejorar la flexibilidad y los movimientos.