Psicología y Salud emocional

Desarrollo psicosocial: qué es, características e importancia

Escrito por Enmanuel Da Silva

Durante la etapa de cada persona, surgen problemas o conflictos en distintos ámbitos, algunos más complejos que otros. A medida que envejecemos, nuestra perspectiva, aspiraciones y actitudes cambian.

También cambia la manera como observamos a los demás y la sociedad que nos rodea. ¿Por qué ocurre? Erik Erikson intentó responder esta pregunta cuando publicó su más grande obra: la teoría del desarrollo psicosocial.

En el siguiente artículo, te explicaremos qué es, cómo se caracteriza y las distintas etapas que el individuo atraviesa, descritas por Erikson.

¿Qué es el desarrollo psicosocial?

La teoría del desarrollo psicosocial es un extenso trabajo propuesto por Erik Erikson, psicólogo que estudió junto a Sigmund Freud en el área del psicoanálisis. Posteriormente se especializó en el área del psicoanálisis infantil.

Erik tomó la teoría psicosexual de Freud y la adaptó para crear su propia teoría. Erik enfatizó en la importancia del 'yo' o 'ego' del individuo y la de factores externos, en el desarrollo de las facetas de la identidad psicosocial y emocional del individuo.

También se expandió en la importancia del desarrollo psicosexual del individuo. No obstante, a diferencia de Freud, Erik concluyó que aunque tenía importancia, no era el foco principal ni único a la hora de evaluar el crecimiento cognitivo y físico de una persona.

Erik focalizó sus estudios en el desarrollo del individuo desde el punto de vista físico, cognitivo y emocional, comenzando desde la infancia hasta la vejez.

Características del desarrollo psicosocial

La creación y la profundización de esta teoría le tomó décadas de estudio y análisis a Erik. Por ende, no es de sorprender que sea un tema profundo y complejo.

No obstante, te mostraremos algunas de las características más resaltantes de la teorías, para iniciar tu familiarización con ella.

Está conformado por varias etapas vitales

Según Erik, durante cada una de las etapas de crecimiento del individuo (infancia, niñez, adultez y vejez), existen fases donde inicia el desarrollo de ciertos aspectos de la identidad psicosocial de la persona.

Éstos no están confinados necesariamente a una edad específica, sino que se dan a lugar dentro de estas etapas o edades. Para algunos, el inicio de una nueva etapa comienza más tempranamente que otros.

La relación de la persona con el entorno está basada en su personalidad

Erik enfatizó en la importancia de las influencias del medio que rodea al individuo y cómo interactúan ambos.

Uno de los aspectos que caracteriza al desarrollo psicosocial es la importancia de la sociedad, ya que es el medio en el cual el individuo se desenvuelve (he allí el término psicosocial), de las instituciones culturales (tales como la religión) y la crianza por los padres.

Todos estos contribuyen a la formación de prototipos ideales, especialmente durante la niñez, generados por la influencia de los padres, sociedad y adultos significativos.

La interacción social desarrolla la consciencia del individuo

La teoría afirma que la manera como el individuo interactúa con el medio que lo rodea, depende de la superación o no de las etapas que ha afrontado durante su crecimiento.

Es decir, la sociedad y sus miembros ejercen un efecto directo sobre la persona, indiferentemente de su edad. Esta influencia, a su vez, moldea los pensamientos, emociones y comportamiento del individuo.

Cada etapa conlleva el desarrollo de competencias

Cada etapa trae consigo una serie de obstáculos y retos, que moldean la personalidad del individuo. Cada uno lo hace desde una faceta diferente.

Por ejemplo, durante las primeras etapas, se desarrolla la autonomía, creatividad o iniciativa del individuo. En su adolescencia, la identidad sexual, la asunción de valores morales pertenecientes a modelos ideológicos y habilidades a emplear en un ámbito profesional.

Cada etapa está determinada por conflictos

Dentro de cada etapa, existen crisis dialécticas. Son los conflictos o metas que se deben superar para lograr el desarrollo de la personalidad y comportamiento pleno del individuo.

El resultado de estos conflictos generan cambios cualitativos, ya sean positivos (sintónicos) o negativos (distónicos). Es decir, el individuo puede desarrollar habilidades que favorezcan su crecimiento, así como debilidades que entorpezcan el desarrollo de sus habilidades (miedo, inseguridades, retraimiento, soledad…)

Estos cambios de personalidad en la persona, indiferentemente de su naturaleza, modifican la interacción del ser humano con la sociedad.

La solución de los conflictos depende del entorno

Erik recalcó la importancia de la interacción entre dos grandes componentes: uno es el 'yo'. Lo describió como una fuerza interna, vital y positiva, que busca reconciliar los cambios sintónicos y distónicos en cada etapa para superar los conflictos.

Otro es cómo la sociedad, cultura e historia impacta la reconciliación interna entre los cambios positivos y negativos. Ellos modifican el pensamiento del individuo y cómo la persona interioriza cada una de las influencias de su entorno.

Etapas del desarrollo psicosocial

Tradicionalmente, Erik escribió sobre ocho etapas que ocurren a lo largo de la vida del individuo, iniciando desde su nacimiento y culminando cuando la persona muere. Las llamó estadios psicosociales.

En ellos, se integran el nivel somático, psíquico y ético-social de una persona en un momento dado. Para alcanzar el siguiente nivel o etapa, el individuo requiere de haber conquistado la etapa anterior, habiendo adquirido una virtud más a su personalidad.

A continuación, te mencionaremos y explicaremos cada una de las etapas, su importancia y cuáles son los cambios positivos o negativos que puede causar en el individuo.

Confianza vs desconfianza

Corresponde a la primera etapa, desde el nacimiento hasta el primer año o los primeros dieciocho meses de vida. En este nivel, el infante adquiere la confianza básica. ¿Cómo la adquiere?

Ocurre cuando la madre cumple con las necesidades básicas del infante, tales como la alimentación, atención y el afecto. Cuando se encuentran presentes, se genera una certeza interior en el psique del infante, por el bienestar físico y psíquico brindado.

Una resolución positiva o sintónica de esta etapa es la adquisición de la esperanza, que nutre la confianza interior del niño y le proporciona significado y sentido a su existencia.

Una resolución negativa o inadecuada genera desconfianza. Cuando las necesidades básicas de los niños no son cumplidas, se generan sensaciones de abandono, aislamiento y confusión.

No obstante, es importante mencionar que un cierto grado de desconfianza es importante, ya que fomenta la prudencia y actitud crítica del infante hacia otros individuos.

Autonomía vs vergüenza y duda

Corresponde a la etapa de la infancia: entre los dos y tres años de edad. El infante adquiere un sentido de la autonomía, caracterizado por tres rasgos: la maduración muscular (el niño se hace consciente de sus propias extremidades para cumplir tareas).

Segundo, el aprendizaje higiénico. El infante comprende que no puede realizar sus necesidades en cualquier momento o lugar, sino que existen momentos específicos para ello.

Tercero, el aprendizaje oral. El infante adquiere una expresión verbal rudimentaria de sus pensamientos y sus deseos. Así pues, el niño crece consciente de su cuerpo y funciones, permitiendo la autonomía verbal y física.

También se aprende el sentido de la heteronimia, que es la capacidad de recibir ayuda de otros (en este caso, de los padres). Cuando el niño adquiere efectivamente estas habilidades, se fomenta la voluntad de aprender, discernir y conocer.

Por otro lado, si no lo hace, ocurren sentimientos de vergüenza y duda. El niño se siente desprotegido, incapaz e inseguro de sus propias cualidades y competencias, desde el punto de vista físico, cognitivo y afectivo.

Iniciativa vs culpa

La etapa inicia cuando el niño alcanza la edad preescolar, entre los 3 y 5 años de edad. Se inicia el aprendizaje sexual de los niños, donde adquieren una identidad de género y una noción básica de las funciones sociales respectivas de cada género.

Se adquiere una mayor capacidad motora, para cumplir con tareas un poco más complicadas. Por ejemplo, tomar un crayón y dibujar con mayor detalle sobre una hoja de papel).

También se logra el perfeccionamiento del lenguaje, ya que el niño ahora es capaz de formular pensamientos más abstractos y profundos de sí mismo y el entorno que lo rodea.

En otras palabras, se logra el aprendizaje psicosexual, cognitivo y afectivo del niño. Cuando se cumple satisfactoriamente, se desarrolla una conciencia moral, construida a partir de los valores y principios inculcados por sus padres y otros adultos.

Por otro lado, el niño puede experimentar sensaciones de culpa por no haber logrado desenvolverse a plenitud en estos aspectos, generando el miedo a enfrentarse o competir con otros en cualquier actividad.

Un ejemplo: el interés y apoyo que muestran los padres hacia las acciones y gustos del niño reforzará su sentido de la confianza. Por otra parte, si el niño es reprimido por una acción o iniciativa, se verá menos inclinado a cometarla nuevamente.

Productividad vs inferioridad

También conocida como laboriosidad vs inferioridad. Esta cuarta fase inicia en la edad escolar del niño, entre los 5-6 a los 11-13 años. El interés hacia el sexo opuesto disminuye y se acentúa el interés hacia el grupo del mismo sexo.

Se fomenta el interés al aprendizaje cognitivo, la iniciación científica y tecnológica, los pilares que le permitirán adquirir el conocimiento y las herramientas para su futuro profesional, productividad y creatividad.

Es importante hacer énfasis en la importancia de las instituciones educativas en esta etapa. Durante estos años críticos, deben fomentar y apoyar la autonomía, libertad, creatividad y fidelidad hacia el aprendizaje.

Si las fuerzas distónicas son mayores, los niños pueden experimentar sensaciones de inadecuación e inferioridad frente a otros, especialmente en el ámbito del aprendizaje y productividad (“no soy tan rápido captando información como mis compañeros”).

Identidad vs difusión de identidad

Ocurre entre los 12-13 hasta los 20 años. Se despierta el interés sexual y la formación de una identidad sexual y, por ende, ocurre una integración de la faceta psicosocial y psicosexual.

En esta etapa, los adolescentes comienzan a preguntarse a sí mismos “¿quién soy?”. Evalúan experiencias pasadas, expectativas, ambiciones y aspiraciones para establecer un conjunto de valores e ideales, necesarios para forjar su propia identidad.

Desarrollan también identidades psicosexuales, donde nacen sentimientos de confianza y lealtad hacia otra persona en el ámbito amoroso. Se desarrollan identidades culturales o religiosas, basadas en experiencias espirituales.

Durante estos años, los adolescentes y los adultos jóvenes comienzan a crear una noción sobre sus aspiraciones futuras, que carrera o profesión emprender y dedicarle gran parte de sus energías.

Intimidad vs aislamiento

Ocurre desde los 20 hasta los 30 años de edad. En esta etapa, ocurre una acentuación del desarrollo psicosexual de la persona, quien busca a otra para formar una relación sexual saludable.

Se genera la intimidad, es decir, la capacidad de una persona en confiar en otra, de formar lazos interpersonales profundos o relaciones sociales concretas y desarrollar la fuerza ética necesaria para mantenerse fiel a esos lazos formados.

La fuerza distónica de esta etapa es el aislamiento. Debe existir un balance entre la intimidad y el aislamiento, para el desarrollo pleno de una persona, desde un punto de vista emocional y profesional.

Productividad vs estancamiento

Este periodo comprende la edad entre los 30 y los 50 años de edad. Se caracteriza por la generatividad de la persona, es decir, el deseo de cuidar, guiar y proporcionar todas las herramientas posibles a futuras generaciones, asegurando su supervivencia y desarrollo.

El individuo adquiere la capacidad de productividad y creatividad. El primero es la creación de nuevas tecnologías o herramientas para que puedan ser usadas por la siguiente generación.

La segunda busca la formación y creación de nuevas ideas que también beneficien a las futuras generaciones. El individuo desarrolla las virtudes del amor y cuidado, no sólo a su propia familia, sino también a los hijos de otros y la sociedad en general.

En el extremo opuesto al sentido de la caridad, se encuentra el narcisismo, depresión, el estancamiento, y el rechazo social. Todas imposibilitan el desarrollo pleno de la persona, desde el punto de vista emocional y laboral.

Integridad del yo vs desesperación

En esta última etapa, presente a partir de los 50 años, se busca la integridad. Podría describirse como la amalgamación o unión de todas esas fuerzas sintónicas o distónicas que el individuo adquiere durante los estadios anteriores.

El individuo acepta cómo es, su historia, desarrollo psicosocial y demás facetas de su vida. Cuestiona y juzga las decisiones que ha cometido, si fueron las adecuadas o no, que pudo haber hecho mejor y muchas preguntas más.

En resúmen, se gana la sabiduría. Es la acumulación del saber adquirido, su interpretación, el juicio sano y maduro, cómo ver, mirar y recordar las experiencias pasadas y cómo transmitir el conocimiento a las generaciones venideras.

La desesperación, el miedo a la muerte, el desdén y la desesperanza son algunos sentimientos encontrados en la persona que no fue capaz de alcanzar la integración plena de su identidad psicosocial y psicosexual.

Importancia del desarrollo psicosocial en el ser humano

La teoría de Erikson influenció profundamente diversas áreas de estudio, tales como la gerontología, del desarrollo de la personalidad, cómo el individuo adquiere y moldea su personalidad e identidad social.

En resumen, la teoría de Erikson fue de gran importancia para los estudios sociales y científicos, comprender el porqué ciertos individuos actúan de cierta manera y otros no. ¿Cuáles son los conflictos o dilemas que la persona afronta en un momento dado?

Al responder esta pregunta, los equipos de investigación son capaces de formular respuestas a estos conflictos, cómo favorecer el crecimiento de la persona durante su etapa crítica y evitar la formación de trastornos, tales como la ansiedad o depresión.

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