Educación Sexual

¿Qué es la displasia cervical?: causas, síntomas y tratamiento

Escrito por Enmanuel Da Silva

Toda mujer debe estar consciente e informada, de la importancia de realizarse chequeos ginecológicos y pruebas como los exámenes citológicos.

Estos ayudan a detectar numerosas patologías, pero, entre las más importantes, yace la displasia cervical. Esta condición, por sí sola, no es nada preocupante. Pero, si no se trata efectivamente, puede culminar en algo mucho peor.

A continuación, en el siguiente artículo te dejamos lo que debes saber sobre la displasia cervical, qué es, cuándo acudir al ginecólogo y cuáles son tus opciones de tratamiento.

¿Qué es displasia cervical?

La displasia cervical, es la presencia de células anormales localizadas en el cuello uterino (también conocido como cérvix). En la práctica médica, la displasia cervical es un signo preocupante porque es el estadio precursor a un cáncer de cuello uterino.

Esto no quiere decir que exista la presencia de células cancerígenas, sino que existen células “fuera de lugar”, originando un tejido anormal ((a esto se le conoce como displasia) que, si no son detectadas y tratadas precozmente, evolucionan a un cáncer.

Solo en los EE.UU., la displasia cervical afecta, entre 250 mil a un millón de mujeres, anualmente, particularmente mujeres entre los 25 y 35 años de edad. No obstante, la incidencia ha disminuido considerablemente.

La displasia cervical puede ser categorizada en: leve, moderada y grave. Esta clasificación se basa en observar las células anormales bajo el microscopio, dependiendo de la gravedad, se establece un tratamiento determinado.

Causas de la displasia cervical

El origen de la displasia cervical puede atribuirse a diversas causas, de las cuales mencionaremos y explicaremos algunas de las más relevantes.

VPH

El virus del papiloma humano (VPH) es la causa más frecuente de displasia cervical. El VPH no es un solo microorganismo, es una familia entera compuesta de múltiples centenares de especies, conocidas como “tipos”, en distintos mamíferos.

A lo largo de los años, más y más evidencia ha demostrado la asociación entre ciertos tipos de VPH con el cáncer del cuello uterino, anal, e incluso vulvar, así como otros. Esto se debe al tropismo que el VPH presenta a las mucosas de estos tejidos.

Los tipos de VPH genitales son clasificados en base a su asociación epidemiológica con el cáncer cervical. Existen infecciones por tipos de bajo riesgo, tales como el 6 y el 11, causantes de una displasia leve, verrugas genitales y papilomatosis respiratoria.

Las de alto grado, por el tipo 16 y 18, pueden causar cáncer anal, cervical y de otras porciones del aparato genitourinario. A nivel mundial, se estima que el 70% de los cánceres de cuello uterino se deben al VPH tipo 16 y 18.

Promiscuidad

Ciertos estudios han trazado una correlación entre el número de parejas sexuales y el riesgo a desarrollar enfermedades cervicales, como la displasia cervical. En el 2015, se realizó una revisión de 41 estudios para demostrar si existe, o no, esta relación.

El estudio encontró que sí hay una cierta relación significativa, entre el número de parejas y las enfermedades cervicales no malignas (por ejemplo, la displasia) y carcinoma cervical invasivo, con o sin infección por VPH.

Embarazos a temprana edad

Las relaciones sexuales a corta edad se relacionan con número de complicaciones, ya que la escaso conocimiento sobre las prácticas sexuales responsables pueden llevar a embarazos e infecciones de transmisión sexual (entre estas, el VPH).

También se ha observado, que existe una asociación entre las relaciones sexuales y el embarazo a edades tempranas con el desarrollo de carcinoma cervical invasivo.

Se desconoce el porqué, pero tal vez se ha hipotetizado que, a tempranas edades, el epitelio cervical aún no se ha desarrollado lo suficiente y se vuelve más susceptible a las infecciones por VPH.

Sistema inmune comprometido

En cada momento, nuestras células se replican. Esta constante tasa de recambio celular significa que, invariablemente, siempre ocurrirán defectos (células anormales). Afortunadamente, nuestro sistema inmunitario es capaz de lidiar con estos errores.

En los pacientes inmunocomprometidos (por VIH, consumo de corticosteroides, neutropenia, etcétera…), nuestras defensas se vuelven menos eficaces para detectar anormalidades celulares, permitiendo la replicación de células precancerígenas.

Por otro lado, la persona VIH positiva, se vuelve más proclive a padecer toda clases de infecciones, entre estas, el VPH. A medida que el conteo linfocitario total sea menor, el riesgo a desarrollar lesiones cervicales aumenta.

Consumo de cigarrillo

El cigarrillo es un factor de riesgo para muchas enfermedades, neoplásicas o no. Esto se debe a la presencia de más 300 sustancias precancerígenas que son metabolizadas en nuestro cuerpo y se convierten en cancerígenas.

Estas sustancias inducen inflamación, debilitamiento del sistema inmunitario, estrés y celular, aceleración del envejecimiento celular y mucho más. Estos fenómenos, en mujeres ya predispuestas genéticamente, eleva el riesgo de cáncer cervical.

Deficiencia vitamínica

La relación entre las deficiencias de vitaminas (como la vitamina A, E y C) y la aparición de displasias y neoplasias cervicales ha sido objeto de estudios. Estas tres vitaminas son tres potentes antioxidantes.

Los antioxidantes reducen el estrés oxidativo. Este último, a su vez, es capaz de inducir apoptosis, la proliferación celular y la aparición de nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis), creando el ambiente idóneo para la aparición de células anormales.

Una de las funciones del retinol (vitamina A) es de fomentar la diferenciación celular del cuello uterino (mientras menos diferenciada sea una célula, mayor es su potencial cancerígeno) y el de inhibir la acción oncogénica del VPH.

Por otra parte, los niveles séricos de vitaminas A, E y C se encontraban disminuidos en pacientes con carcinoma cervical, indiferentemente de su estadío, en comparación los niveles séricos de pacientes control.

No obstante, se desconoce, con exacta precisión, si las deficiencias vitamínicas son una causa o un efecto de las displasias o neoplasias cervicales.

Síntomas de la displasia cervical

En líneas generales, las displasias leves durante sus primeras etapas no producen síntomas, pero, a medida que progresa, los síntomas se vuelven más y más aparentes.

Sangrado después de la menstruación

También conocido como sangrado intermenstrual, es una condición que puede ser causada por una amplia plétora de condiciones. En la mayoría de casos, es un efecto adverso durante los primeros meses del consumo de anticonceptivos hormonales.

Otras causas son enfermedades de transmisión sexual, pólipos cervicales o endometriales, estrés y el síndrome de ovarios poliquísticos.

Pero, a las mujeres entre los 25 y 64 años de edad que presenten sangrado intermenstrual, se les recomienda realizarse un chequeo ginecológico, ya que existe la posibilidad de cáncer cervical.

Menstruación prolongada y abundante

Las irregularidades del ciclo menstrual, tales como el sangrado abundante (hipermenorrea) y un ciclo menstrual prolongado, más sangrado abundante (menorragia), son posibles indicadores de una patología del aparato reproductor.

Cabe destacar que, en los años reproductivos de una mujer, puede ser causado por desbalances hormonales (hipotiroidismo, obesidad o resistencia a la insulina), inflamación de las paredes cervicales, ciertos medicamentos y cáncer uterino o cervical.

Dolor pélvico recurrente

Al igual que los síntomas anteriores, el dolor pélvico no es una señal definitiva de una posible displasia o neoplasia cervical, sino que puede ser causado por patologías digestivas, urinarias o reproductivas.

Entre las posibles causas reproductivas a tomar en cuenta son: adenomiosis, endometriosis, enfermedad pélvica inflamatoria, fibroides uterinos y cáncer.

Es importante mencionar que, las mujeres que presenten antecedentes de infección por VPH o hayan presentado irregularidades en su prueba de papanicolaou, deben dirigirse a su ginecólogo de preferencia para realizarse un chequeo y descartar la posibilidad de cáncer.

Dolor durante el coito

El olor durante el acto sexual, en el contexto de una displasia cervical, se origina porque el reemplazo de células normales por células anormales, perturba la lubricación adecuada y también disminuye la elasticidad vaginal.

Esto genera irritación e incluso puede lesionar, aún más, el epitelio. El dolor puede ser de leve a intenso y puede ocurrir durante o luego del acto sexual.

Sangrado post coito

Por razones similares al punto anterior, la fricción generada por la disfunción sexual puede lesionar la mucosa de la vagina, lo que lleva al sangrado post coito.

En este sentido, hasta el 11% de pacientes diagnosticadas con cáncer cervical fueron detectadas porque acudieron al hospital tras presentar sangrado tras el acto sexual.

Sangrado post menopausia

El número de patologías responsables de alteraciones de la cantidad, ciclo y duración del ciclo menstrual durante los años reproductivos es mucho mayor que aquella justo antes, durante y luego de la menopausia.

En este último caso, la posibilidad de cáncer uterino o cervical es relativamente alta si la paciente presenta sangrado uterino anormal. En este sentido, el 75% al 90% de mujeres posmenopáusicas con cáncer en el útero presentan sangrado anormal.

Aumento de secreciones vaginales

Así como también puede ocurrir disfunciones de la lubricación durante el coito, puede ocurrir una hipersecreción en la vagina, generando descargas vaginales abundantes.

Las descargas vaginales son un fenómeno frecuente que permite la lubricación de la vagina.

Estas secreciones adoptan una coloración marrón o sanguinolenta durante o luego de la menstruación. En situaciones poco frecuentes, puede ser indicativo de una enfermedad uterina o cervical.

Clasificación de la displasia cervical

Tras la toma de la biopsia, la muestra es llevada a un anatomopatólogo, quien examina la muestra y observa las características distintas que presentan las células anormales. A partir de ello, diagnostica el grado de severidad de la displasia.

Displasia leve (NIC 1)

En esta fase, se encuentra una buena maduración y diferenciación de las células, con escasa presencia de cuerpos mitóticos (estos son elementos celulares indicativos de un alto grado de replicación celular, característico de las neoplasias y displasias).

Las células indiferenciadas se restringen al tercio inferior de las capas epiteliales. Pueden observarse cambios celulares relacionados a la infección por VPH (en el caso que este sea el causante).

Displasia moderada (NIC 2)

Los cambios celulares displásicos son más comunes en este nivel, particularmente en la mitad inferior de las capas epiteliales y con mayor presencia de cuerpos mitóticos.

Displasia severa (NIC 3)

La diferenciación celular y la organización de estas en estratos o niveles en el epitelio, se pierden totalmente. Esto se conoce como pérdida de la polaridad, donde las células que deben ir en sus respectivos niveles se encuentran esparcidas por doquier.

Se observa un mayor número de cuerpos mitóticos, además, las células atípicas se vuelven más prominentes en todos los tercios del epitelio y se reparten en todo su espesor.

Tratamiento para la displasia cervical

Afortunadamente, las irregularidades celulares de la displasia pueden ser tratadas de manera precoz y efectivamente, si son detectadas a tiempo por los especialistas médicos. A continuación, te explicaremos algunas.

Criocirugía

La criocirugía es una herramienta terapéutica invasiva, pero prácticamente indolora y que ha demostrado excelentes resultados. Durante la operación, los especialistas abren el canal vaginal con un espéculo e introducen una criosonda.

La punta del instrumento se sitúa en la superficie displásica del cérvix. Nitrógeno líquido fluye a través del instrumento al epitelio, congelando la superficie y destruyendo las células aberrantes. Todo este procedimiento se realiza luego de aplicar un analgésico local en el área.

El riesgo de cicatrización tras el procedimiento es muy bajo y la paciente puede retomar sus actividades diarias casi inmediatamente tras la cirugía.

Terapia láser

Esta alternativa posee ciertas similaridades con el procedimiento anterior. La cavidad vaginal se abre con la ayuda de un espéculo y se introduce un instrumento que emite un láser quirúrgico de CO2, que puede vaporizar las células anormales del cérvix.

La terapia láser se utiliza cuando la localización de las células anormales no puede ser alcanzada por la criosonda. Se ha demostrado una alta eficacia con este tratamiento, destrucción total el tejido aberrante en 77 a 98 mujeres por cada 100 casos.

Es común que la mujer experimente una descarga vaginal acuosa durante 2 a 3 semanas. Se debe evitar el uso de tampones y evitar las relaciones sexuales durante este periodo.

Electrocirugía

La electrocirugía, también conocida como el procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa (LEEP por sus siglas en Inglés), es un tratamiento que implica la introducción de un asa de alambre delgado en el canal vaginal.

El susodicho alambre contiene una carga eléctrica de bajo voltaje. Al igual que en los procedimientos anteriores, se aplica un analgésico local que evita la sensación de dolor, pero puede que sientas una ligera presión o retorcijones.

Antes de introducir el alambre, el doctor limpia el cérvix y aplica una solución de vinagre (también llamado solución de ácido acético), que tiñe al tejido anormal de blanco, facilitando la operación.

Debido a que la electrocirugía cauteriza los vasos sanguíneos locales, generalmente hay muy poco sangrado. Dependiendo del tamaño y la cantidad del tejido anormal, se emplean alambres de diferentes formas y tamaños.

El tejido extraído durante el procedimiento es enviado a laboratorios de patologías para realizar exámenes más detallados. Por ende, el LEEP sirve tanto como herramienta diagnóstica como terapéutica.

Conización quirúrgica

La conización es esencialmente una toma de biopsia. Se puede utilizar en conjunto con el LEEP para diagnosticar o tratar la displasia cervical. Consiste en la incisión de un segmento en forma de cono de la lesión cervical.

El procedimiento se realiza empleando un cuchillo frío especializado, láser o con un asa de alambre (LEEP). Se emplea este método cuando los resultados de la prueba citológica y las biopsias son conflictivas.

También es utilizado cuando se diagnostica una NIC grado 2 o 3 o un carcinoma epidermoide cervical en estadio IA1.

Histerectomía

La histerectomía, un procedimiento quirúrgico invasivo donde se extrae el útero y el cérvix, no se utiliza en lo absoluto, para tratar displasias cervicales.

Existen tratamientos menos invasivos y permanentes para tratar lesiones de bajo grado. La histerectomía se utiliza como último recurso, en pacientes que presentan un carcinoma cervical agresivo e infiltrante.

Una variante de la histerectomía es la traquelectomía cervical, donde solo se incinde el cérvix y la porción superior de la vagina. Por ende, la mujer mantiene la capacidad de tener hijos, pero involucra un mayor riesgo de presentar abortos espontáneos.

¿Cómo prevenir la displasia cervical?

La displasia cervical puede ser prevenida si se emplean métodos que ayuden a proteger a la mujer de la infección por VPH, como los que explicaremos a continuación.

Vacunarse contra el VPH

La vacuna del VPH ayuda a proteger tanto a las hembras como a los varones. Las primeras, porque ofrece al cuerpo una barrera de protección antes de una posible exposición al virus.

En teoría, vacunar a los varones disminuye el riesgo de transmisión, ya que pueden ser portadores de cepas (tipos) de VPH, causantes de cánceres cervicales o vulvares en la mujer.

El CDC (Centro de Control y Prevención de Enfermedades), recomienda que todos los jóvenes entre los 11 y 12 años sean vacunados dos veces, con un intervalo de seis meses entre ambas inyecciones.

Usar preservativos

La utilización de preservativos continúa siendo uno de los métodos más eficaces (aunque no infalibles) para evitar la transmisión de no sólo el VPH, sino muchas otras enfermedades de transmisión sexual (Clamidia, VIH o enfermedades gonocócicas).

Evitar la promiscuidad

Con anterioridad, hablamos sobre la relación significativa entre el número de parejas sexuales y el riesgo a desarrollar displasia cervical u otras enfermedades cervicales. Evitar un número desproporcionado de parejas, puede reducir el riesgo.

Es importante acotar, que tener un alto número de parejas sexuales no significa que desarrolles estas anormalidades. Solo significa que se incrementa el riesgo, pero el desarrollo de neoplasias es un proceso complejo que involucra múltiples factores, tanto endógenos como exógenos.

Evitar el cigarrillo

El cigarrillo es un hábito nocivo desde muchos aspectos de la salud. Endocrino, cardiovascular, cognitivo, gastrointestinal y, en este caso, desde el punto de vista oncológico.

Recomendamos emplear estrategias que ayuden a disminuir (y eventualmente, cesar) el consumo del tabaco. No tengas miedo de solicitar ayuda de los demás para eliminar este peligroso hábito.

Evitar las relaciones sexuales a temprana edad

Las relaciones a temprana edad aumenta el riesgo a diversos padecimientos, ya que el aparato reproductor de la mujer aún se ha desarrollado plenamente.

Además, las relaciones sexuales a corta edad, se asocian a un menor conocimiento de los métodos de prevención, facilitando la transmisión de infecciones y embarazos, que, a la larga, puede desembocar en cáncer de cérvix.

Mantener un chequeo ginecológico constante

Las mujeres en años reproductivos, especialmente aquellos entre los 25 y 64 años de edad, deben dirigirse periódicamente a su ginecólogo de preferencia para realizarse un chequeo general.

Entre los exámenes rutinarios del chequeo ginecológico, se encuentra la prueba de papanicolau. Esta prueba consiste en tomar una pequeña biopsia de la mucosa reproductiva, enviarla a un laboratorio y observar si existen, o no, anormalidades.

Detectar precozmente cualquier anomalía en el aparato reproductor, se asocia con un mejor pronóstico y tratamientos efectivos para evitar el progreso de cualquier enfermedad.

Síguenos en todas nuestras redes:

https://twitter.com/​TuInfoSalud

https://www.instagram.com/​tuinfosalud/

https://www.facebook.com/​tuinfosalud

https://www.pinterest.es/tu_​infosalud/

https://medium.com/@​tuinfosalud