Psicología y Salud emocional

¿Qué es el embotamiento afectivo y por qué se produce?

Escrito por Marie Galindo

A través de su nombre se obtiene fácilmente una referencia de lo que se trata: una falla en la capacidad afectiva y emocional del individuo. Las causas y consecuencias suelen ser bastante graves, por lo que es importante identificarlo para su adecuada intervención y tratamiento.

La característica principal de esta patología es un aplanamiento afectivo, el cual se entiende como una pérdida de expresión emocional (1).

En el siguiente artículo conoceremos con mayor precisión de que trata el embotamiento afectivo, las causas, características y tratamientos para aplicar.

¿Qué es el embotamiento afectivo?

El embotamiento afectivo, es un término científico que se le atribuye a una falta de reactividad emocional. Puede presentarse como un síntoma de enfermedades y trastornos mentales o puede ser consecuencia de los mismos.

Nota: Es motivada por una internalización de la desafección y por tanto, no permite que se reaccione a circunstancias en general ni demostraciones afectivas verbales o no verbales. Tiene una intensidad sumamente reducida, incluso considerada casi inexistente.

Causas del embotamiento afectivo

Como mencionamos previamente, el embotamiento afectivo se puede considerar como un problema que viene de la presencia de trastornos psicológicos, los cuales producen la falta de reacción ante las emociones. Los mismos serán mencionados a continuación y descrita la relación que tienen con esta patología.

Esquizofrenia

La esquizofrenia presenta dos tipos de síndromes, el síndrome positivo que se caracteriza por presentar delirios, alucinaciones y trastornos del pensamiento mientras que el negativo es aquel que presenta trastorno de atención, embotamiento afectivo y asociabilidad.

Se consideran, como una falta de procesos psicológicos y es un síntoma característico de esta patología mientras se presente con los síndromes negativos, produciendo entonces el aplanamiento afectivo, el cual es un indicador de cronicidad y gravedad en la esquizofrenia (2).

Psicosis

Una psicosis es considerada, según Eugen Bleuler, en estado de gravedad a partir de la desaparición de las emociones. Presentan indiferencia ante el malestar de sus allegados y aunque no es una eliminación total sino (considerada por Ernest Kretschmer) una anestesia emocional (3), sigue siendo un síntoma alarmante.

La psicosis se caracteriza además, por presentar pensamientos confusos, alucinaciones, cambios de conducta y de percepción ante los eventos y elementos de su entorno (4).

Autismo

Los individuos con autismo, tienen la incapacidad de expresar o al menos de forma correcta, sus emociones, por lo que es muy común la presencia de un embotamiento afectivo en estos casos.

Las personas autistas, a través de los estudios de la Universitat de Barcelona, se pueden caracterizar por ser frías, ausentes, que carecen de demostraciones afectivas aunque realmente sucede que lo demuestran de maneras distintas a la percepción que consideramos correcta y común (5).

Traumas emocionales y psicológicos

Los traumas fuertes, pueden conducir a suprimir las reacciones ante emociones. Produce dificultad, debido a los fuertes dolores a los que ha sido sometido el individuo y por tanto se considera un patrón de evitación de estímulos sean asociados o no al trauma producido, lo que conlleva a un deterioro emocional.

Depresión

El embotamiento afectivo o dentro de la patología de depresión definido como aplanamiento emocional, es un fenómeno considerado psicopatológico que inactiva la capacidad de experimentar emociones. Es una indiferencia afectiva que se considera un síntoma característico al igual que en la esquizofrenia.

Para destacar: Esta insensibilidad afectiva, en casos de depresión, es bastante grave debido a que existe un mayor factor de riesgo para el suicidio.

Estrés extremo

El estrés postraumático, que suele ser extremo y potencial es considerado de alguna manera como una reacción inconsciente que se aplica para evitar sufrir daños colaterales o prolongados, produciendo un cierre emocional donde parece que nada les afecta.

Nota: Es inhabilitar los elementos, que ocasionan alteraciones en el organismo o sistema nervioso, dejando de apreciar también las vivencias positivas y deteriorando la calidad de vida y la capacidad de tener relaciones personales asertivas.

Consumo de sustancias psicoactivas

El abuso de ciertas sustancias, produce un rasgo afectivo que se ve afectado por indicadores biológicos.

En un artículo de investigación, realizado por una organización española sobre “Las emociones y la adicción”, explican que las personas que se convierten en adictas a ciertas sustancias generan una menor activación cerebral, a menos que se vea relacionado directamente con el consumo (6).

Mencionan también, que la mayoría de los consumidores ya sean sustancias depresoras o excitantes, presentan problemas en el reconocimiento de emociones debido a su bajo nivel referenciado con las reacciones de su organismo frente a elementos externos como las sustancias psicoactivas.

Características del embotamiento afectivo

El embotamiento afectivo más allá de ser una inhibición y conflicto emocional, tiene ciertas características que nos permiten comprender mejor la naturaleza de esta patología.

Estas mismas serán descritas a continuación.

Se presenta dificultad para expresar las emociones

Como hemos venido mencionando a lo largo del artículo, la principal característica de reconocimiento sobre el embotamiento afectivo es la dificultad que presentan los individuos para expresar sentimientos o emociones. Son afines a la desafección y al desapego total de cualquier tipo de reacción.

Se produce indiferencia ante los demás

La indiferencia no es solamente con los sentimientos propios, sino también hacia los demás lo cual limita la capacidad de interactuar o de tener empatía. El embotamiento afectivo trae consigo el desinterés y apatía en participaciones emotivas.

Las expresiones faciales y posturas no son coherentes con el entorno

Entre los elementos que caracterizan el embotamiento afectivo se produce una expresión facial inmutable, por lo que la manifestación de sentimientos o sensaciones a través de gestos es improbable. Se presenta además disminución de ademanes o incluso el uso inapropiado de los mismos, debido a la dificultad de internalizar las situaciones o emociones.

No se establece contacto visual

Otro de los factores determinantes, es la disminución del contacto visual a la hora de comunicarse o de incluso escuchar. Los terapeutas suelen utilizar este elemento, como muestra de que realmente está ocurriendo una afección en la capacidad de involucrarse emocionalmente con cualquier elemento presente.

Se produce rechazo a interactuar con otras personas

El desinterés y apatía por convivir o interactuar con otras personas es muy latente. Presentan dificultad conllevada por el embotamiento afectivo y por la decisión propia de evitar verse involucrados en algo que podría, a largo plazo, producir un riesgo que altere su “estabilidad emocional”.

Puede generar temblores, sudoración intensa y palpitaciones

En la existencia del trastorno, también se presentan síntomas físicos que están muy relacionados con la ansiedad, ya que existe una falta de coordinación dentro de los estímulos y las reacciones. Se presentan:

  • Sudoración
  • Palpitaciones
  • Temblores
  • Respiración silbante

Tratamiento para el embotamiento afectivo

Para intervenir en la presencia de un embotamiento afectivo, existen ciertos tratamientos que permiten la disminución de las afecciones, efectos y síntomas que convierten a la persona en alguien incapaz de expresar todo lo que va atravesando al transcurrir el tiempo.

A continuación, mencionamos dos de los más importantes y hacemos énfasis en que la ayuda profesional siempre es necesaria. Y como la salud mental es tan importante como la física, exteriorizar nuestros sentimientos permitirán la fluidez de los mismos, evitando efectos adversos que paulatinamente pueden ir apagando la luz.

Psicoterapia

Es importante la aplicación de terapias en cuanto el problema sea detectado, permitiendo que el individuo entienda la importancia de las relaciones afectivas y de la exteriorización de los sentimientos y emociones.

Nota: Estas terapias suelen ser de atención primaria, lo que quiere decir que lo más recomendado es complementarse con tratamientos médicos donde se aplican ayudas externas para la superación de la patología.

Psicofármacos

La utilización de antidepresivos, es lo más eficiente para este tipo de afecciones, pero la complementación con psicoterapia permitirá disminuir el riesgo de recaídas o de una indeseable coexistencia para presentar adicciones en el paciente.

Aunque el tratamiento contra la depresión pueda ocasionar presencia de aplanamiento afectivo como parte de los principales síntomas, se considera un síntoma clínico en los que se centran biológicamente para determinar el tratamiento correcto. Se conduce hacia la inhibición selectiva y evitar que la persistencia del embotamiento afecte la capacidad normalizada social, laboral y afectiva.

Conclusiones claves

  • El embotamiento afectivo, es un término científico que se le atribuye a una falta de reactividad emocional. Puede presentarse como un síntoma de enfermedades y trastornos mentales o puede ser consecuencia de los mismos. También puede decirse que es una falla en la capacidad afectiva y emocional del individuo.
  • Las causas del embotamiento afectivo pueden considerarse como un problema que viene derivado de un trastorno psicológico como puede ser la esquizofrenia, psicosis, autismo, depresión, traumas emocionales muy fuertes, entre otros.
  • Entre sus características encontramos que las personas con embotamiento afectivo presentan dificultad para expresar sus emociones, tiene indiferencia hacia los demás, por lo que no es empático, no establece contacto visual, produce rechazo para interactuar con otras personas, etc.
  • El embotamiento afectivo puede tratarse con psicoterapia y/o psicofármacos. Pero si es importante que al momento de detectar ciertas características acudir a un profesional que determine la condición y por ende el tratamiento a seguir.