Psicología y Salud emocional

Falta de interés: ¿por qué sucede y cómo afrontarla?

Escrito por Enmanuel Da Silva

Perder esa pasión y curiosidad hacia tu pareja es un fenómeno común en, especialmente en aquellas que llevan tiempo, puesto que ya uno de los dos no siente la misma pasión y emociones que antes.

Esto causa que no le den importancia a la relación y la otra persona se sienta abandonada e insuficiente. Por lo que la falta de interés es un signo grave de problemas mucho mayores.

En el siguiente artículo, te mostraremos todo lo que tienes que saber sobre la falta de interés, cómo reconocer si tu relación ha llegado a tal punto y qué decisiones pueden tomar al respecto.

¿Qué es la falta de interés?

La Real Academia Española define al interés como una “Inclinación del ánimo hacia un objeto, una persona, una narración, etc”. En una relación, esto se aprecia cuando ambas partes deciden invertir tiempo y emociones en ella.

Lo contrario ocurre cuando una, o ambas, partes de la relación ya no le dan la misma importancia y valor a la relación que solían darle. Se vuelve secundaria y le dan preferencia a otros asuntos.

En este sentido, la falta de interés puede causar discusiones, pleitos, frustraciones, pérdida de la comunicación e intimidad, infidelidades, divorcios, traumas y mucho más.

Causas de la falta de interés en la pareja

La falta de interés hacia tu pareja puede originarse por múltiples factores. El proceso de la pérdida de interés puede ser también gradual e insidioso, donde no se vuelve evidente hasta que es demasiado tarde.

A continuación, te mencionaremos algunas de las causas más frecuentes en esta pérdida de atracción hacia el otro.

Pérdida del enamoramiento inicial

Durante las fases iniciales de una relación, incluso los meses previos a este, existe una etapa de enamoramiento donde la persona puede, incluso, idolatrar o tener una visión no realista de su pareja.

A medida que la relación se establezca y ocurre la cercanía emocional y física, cada uno descubre más y más sobre su pareja, lo que, en ciertas personas, puede causar desilusión. Esta desilusión ocurre porque su imagen ideal de su pareja no concuerda con la realidad.

Costumbre y monotonía

En la misma corriente que el punto anterior, la pérdida del interés puede originarse si una de las dos partes se siente desencantada de la otra.

La emoción y expectativas que traen consigo una nueva relación pueden desvanecerse con el tiempo. Puede ocurrir si una de las partes no logra cumplir las expectativas o estándares de la otra, ocasionando una inconformidad con su situación actual.

Actitud pasiva de la pareja

Las inseguridades, falta de confianza en sus decisiones y en general, pueden hacer a una persona menos atractiva hacia su pareja. Después de todo, la confianza es un componente clave en la satisfacción percibida en la vida del individuo.

Las inseguridades pueden que no sean obvias al principio, pero, a medida que la relación se prolonga, estas salen a la superficie y pueden afectar negativamente a la relación, donde la seguridad es importante, especialmente aquella que puedas proyectar a tu pareja.

El impacto de una buena autoestima, conductas que demuestren confianza y seguridad sobre tus propias decisiones, sobre las relaciones ha sido documentada de manera exhaustiva.

Falta de apoyo mutuo

El apoyo es imperante en toda relación. Una pareja sana y enamorada del uno del otro debe celebrar cada triunfo del otro, no importa que tan pequeños sean.

Demostrar a la otra persona que es lo suficientemente importante como para celebrar sus victorias, o acompañarlos en su derrota, genera confianza.

¿Qué ocurre si estos sentimientos de compañerismo y apoyo se pierden en una relación? Ocurren las decepciones, frustraciones, sensación de abandono e insuficiencia y, finalmente, la pérdida del amor e interés por el otro.

Interés por otras personas

Otra causa frecuente de la pérdida de interés en una relación es que una de las dos partes pueda tener sentimientos o atracción hacia alguien más. Esto puede ocurrir cuando la relación actual no satisface plenamente a la persona.

De tal manera, que la persona busca activamente satisfacer sus expectativas y deseos en otras personas o ha pensado, recientemente, en hacerlo o fantasear sobre ello.

Comunicación deficiente e inadecuada

La comunicación es un pilar indispensable en toda relación, indiferente de su índole. Laboral, social, personal, no importa. Comunicar y expresar tus ideas de manera eficaz facilita las interacciones significativamente.

Las relaciones románticas no son las excepciones. Expresar nuestros deseos, opiniones e ideas fomentan la construcción de una relación.

Expresar emociones complejas a tu pareja permite construir intimidad emocional entre ambas. Hablar sobre lo que nos molesta sobre las acciones del otro permite que se tracen soluciones y mantener la relación a flote.

Sin todos estos elementos, que facilitan la comunicación, se pierde la capacidad de entender al otro. Las relaciones se vuelven indescifrables y generan angustia para ambas partes.

Expectativas no cumplidas

En toda relación, se encuentran presentes las expectativas. Bajas, medianas o gigantescas. Pueden tomar diferentes formas, pero se mantienen constantes, presencias etéreas que no se manifiestan en su totalidad, pero se hacen sentir cuando no son cumplidas.

Todos tenemos versiones idealizadas de nuestras parejas, pero no siempre se ajustan a la realidad, especialmente a medida que conocemos, con detalle, a la pareja. Estas discordancias pueden provocar desilusiones y rápida pérdida del interés en la relación.

Diferencias de criterios

Cada persona desarrolla, a lo largo de los años, criterios sobre lo que desean. Criterios económicos, personales, sociales, laborales, morales, etcétera. Estos definen nuestras preferencias y guían nuestras acciones.

Las relaciones no son una excepción. Buscamos un arquetipo, una personalidad, actitud y acciones, propias de un set de criterios y preferencias que tenemos, capaces de cambiar a lo largo de nuestras vidas.

Si la persona con la que formamos una relación no encaja con esos criterios, ocurren los desacuerdos personales, basados en principios y preferencias. De estos desacuerdos, originan las discusiones y, posiblemente, la falta de interés.

Proyectos y objetivos distintos

En la misma línea que el anterior, nuestras diferencias y las coyunturas que salen a flote a causa de ellas, pueden generar ruptura en una relación, ocasionando apatía.

Por supuesto, los asuntos no son tan simples. Es imposible no toparse con diferencias en una relación y, dependiendo de cómo ambos lo manejen, estas diferencias pueden ayudar a complementar al otro.

Pero, si estas diferencias son extremas e incluso interfieren con los proyectos y ambiciones del otro, estas no podrían complementar al otro, sino empeorar la situación.

Falta de tiempo juntos

Es habitual que, al principio de una relación, las parejas tienden a desear pasar todo el tiempo juntos. Con el tiempo, en ciertas parejas, este deseo puede menguar y dar lugar a uno nuevo, el de buscar el espacio personal.

Si este nuevo deseo se lleva al extremismo, las parejas dejan de invertir tiempo juntos y pierden contacto uno con el otro, a tal punto que la relación se deja de sentir como una.

Otra posible razón son los compromisos sociales y laborales. Si la cantidad de tiempo que la persona invierte en su trabajo y proyectos sobrepasa la cantidad mínima de tiempo con su pareja, ocurren los distanciamientos.

Señales que indican falta de interés en la pareja

Cada pareja posee características propias y, por ende, un estilo de vivir diferente. Tomemos, por ejemplo, una pareja acostumbrada a pasar tiempo juntos, mientras que otra no lo hace por diferentes circunstancias.

No significa que la segunda pareja se ame menos que la primera, ni refleja un problema subyacente en la relación. Simplemente, es su manera de llevar las cosas.

Dicho esto, sí existen patrones recurrentes en un número significativo de relaciones, capaces de ser identificados a tiempo y evitar la ruptura definitiva de la relación. A continuación, te mostraremos algunos signos clásicos de la falta de interés.

Poca o nula comunicación

Las comunicaciones fomentan relaciones sanas y permiten expresar lo que sentimos al otro. Pocas cosas corroen los cimientos y la intimidad en una relación como lo hace la falta de esta.

Algunas señales típicas de una falta de comunicación, son el comportamiento pasivo agresivo, enmascaramos nuestras molestias y pensamientos con chistes, sarcasmos y comentarios ambiguos.

Ignorar los problemas que necesitan ser solucionados es otro síntoma, ya que la persona prefiere evadir los conflictos por miedo a la confrontación, provocando frustración e ira que se acumulan en el interior.

Disminución de la líbido

La palabra líbido hace referencia a la pérdida del deseo sexual. Bajo este contexto, se refiere, específicamente, a la pérdida del deseo sexual hacia su pareja. Puede verse causada por diferentes causas.

En algunos, pueden ser problemas de relación. Si te preguntas el porqué no sientes la misma atracción sexual por tu pareja, puedes comenzar preguntándote si te sientes actualmente feliz en tu relación.

Los conflictos que han fermentado por mucho tiempo, la falta de comunicación y carencia de la intimidad física y emocional, son posibles causas. Entre otras es que tu pareja haya perdido aquellos rasgos que lo volvían sexualmente atractivo para ti.

No obstante, la pérdida del líbido puede estar relacionada a factores mentales, tales como el estrés, depresión y ansiedad. El abrumador día a día puede sacar fuera de nuestra mente el deseo sexual.

Otros problemas físicos pueden ser enfermedades crónicas, como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, endocrinas (hipotiroidismo), neoplasias (tumores) y mucho más. En caso de considerar esta posibilidad, consultar a un especialista.

Ausencia de cariños y detalles

Muchas personas subestiman la importancia y valor que tienen los detalles. Estas pequeñas acciones, que a menudo pasan sin ser reconocidas, representan lo mucho que a nuestra pareja le importamos.

Detalles como preparar tu platillo favorito, dejar la porción más grande comida para ti, evadir las acciones y gestos que nos desagradan o recordar pequeños detalles que alguna vez confiamos son algunos ejemplos.

¿Qué significa la ausencia de estos? No necesariamente es algo malo. Pero, en ocasiones, refleja la poca importancia que la pareja le da a estos minúsculos detalles que, en realidad, valen mucho para nosotros.

Los cariños físicos son importantes también. El contacto de la piel con una persona que queremos induce la liberación de endorfinas, hormonas relacionadas con la relajación corporal y el placer.

Sin estas, no hay placer físico. La relación se torna fría y desagradable, carece de esa calidez que anhelamos en el otro.

Falta de disposición y atención

Toda situación debe ser puesta bajo contexto. Si tu pareja no te ha prestado la suficiente atención, porque se encuentra apretujado con sus responsabilidades laborales, es razonable que dirija su atención hacia otros asuntos.

No obstante, si esta condición se cronifica y tu pareja no se muestra dispuesta a reservar tiempo para ti, ni prestar la suficiente atención a tus necesidades emocionales, eso genera fisuras en la relación.

Peleas y discusiones constantes

Las discusiones son ineludibles en toda relación o, incluso, en toda interacción interpersonal que se prolongue lo suficiente en el tiempo. Es parte de nuestra naturaleza diferir con quienes nos rodean.

Sin embargo, las discusiones deben tener una resolución y evitar los sentimientos de rencor que originan estas, especialmente en una relación. Si no lo hacen, se vuelven frecuentes y progresivamente más fáciles de ocurrir, desembocando en las peleas.

No se habla del futuro

Ciertamente, apresurar la progresión de una relación no es lo adecuado, especialmente si ha iniciado hace poco. No obstante, en una relación de mayor duración, es inevitable hablar del futuro: proyectos, ambiciones y deseos juntos.

Si tu pareja, a pesar del tiempo juntos, no muestra interés en proyectos futuros, como mudarse juntos, ahorrar para una casa, un auto o matrimonio, la otra persona puede sentir que la relación no está siendo lo suficientemente valorada.

No hay preocupación por los problemas o actividades del otro

Preocuparnos los sentimientos de nuestra pareja, es otra señal de una relación lo suficientemente sana. Una pareja debe buscar apoyarse uno al otro porque son un equipo que se complementa.

Sin embargo, si una de las partes le resta importancia a las preocupaciones e inseguridades del otro, puede resultar hiriente. Intentar resolver todos los problemas de tu pareja no es una tarea muy realista, pero no significa que no debas apoyarla.

En este sentido, en aquellas relaciones donde existe una disociación completa, donde no hay apoyo físico o emocional, puede resultar quebrantador para la relación.

Por ende, la comunicación es importante, porque puedes expresar lo poco que te agrada si tu pareja no te ha brindado el suficiente apoyo.

Se prefiere salir o compartir con otras personas

Por cada momento que invertimos con nuestros amigos, es un momento que no invertimos con nuestra pareja. Lo contrario también es cierto. Dirigirnos a los extremos no es lo correcto. Lo ideal es buscar un balance.

Cuando éste no se encuentra y se prefiere invertir el tiempo con otros, puede hacer sentir a la pareja que la relación no está siendo valorada lo suficiente, especialmente si existen cambios de último momento en las salidas románticas o si se ven reemplazadas con salidas con amigos.

¿Cómo afrontar la falta de interés en la pareja?

No todo es grisáceo como luce, existen múltiples soluciones que una pareja puede adoptar para reparar el daño ocasionado por todos estos conflictos emocionales. Por otro lado, ciertas relaciones pueden ya estar arruinadas por la acción de ambos.

A continuación, les mostraremos algunas estrategias terapéuticas para tu relación.

Aceptar la situación

Solucionar todo problema requiere un primer paso, indispensable: aceptar la existencia de este. Debes reconocer que la situación actual de tu relación, reconocer los patrones y acciones que han llevado a esto y, finalmente, tomar acción.

De lo contrario, la serie de eventos que llevaron a la falta de interés se perpetuaran y la relación alcanzará un umbral donde ya es insalvable.

Expresar los sentimientos

La comunicación es clave para toda relación. Comunicarnos adecuadamente con alguien, sin tabúes ni represiones, nos hace sentir bien. Mantener buena comunicación con nuestros pares fomenta las emociones, un componente clave en una relación.

Construir una relación genuina y profunda con tu pareja a través de la comunicación, requiere aprender a escuchar primero. Si no existe una comunicación en tu relación, tal vez una de las dos partes, o ambas, no están escuchando.

Algunos errores frecuentes, es distraer tu mente con otros tópicos mientras que tu pareja está hablando, concentrar tu atención sobre qué decir o escuchar a tu pareja con un propósito en mente y no simplemente para escuchar lo que desea decir.

La comunicación en una relación debe demostrar apoyo, inspirar confianza y enfocarse en lo que es realmente importante. La comunicación que carece afectividad, basada en la crítica, los prejuicios y que no brindan nada positivo solo destruyen la relación.

Darse tiempo y espacio para reflexionar

Aunque el distanciamiento temporal no es una solución definitiva a los problemas de relación, pueden actuar como una pausa que evita que los comportamientos destructivos de ambas partes dañen la relación permanentemente.

En una situación ideal, ambas partes utilizarían el tiempo para reflexionar sus acciones, sobre lo que hicieron, lo que no y lo que deberían haber hecho.

Juzgar acciones pasadas y presentes, comportamientos y actitudes que puedan haber llevado a esta situación tan precaria, son cosas que se deben pensar y analizar quizás de manera individual.

Evitar culpas y reproches

Es frecuente que en estas situaciones emocionales inicien las sensaciones de culpa. La persona comienza a preguntarse a sí misma qué pudo haber hecho para evitarlo, los arrepentimientos y las cargas emocionales.

No obstante, culparte a ti o a tu pareja sobre la situación actual, no proporciona soluciones que puedan beneficiar la relación. En este punto, la relación solo puede ser salvada a través de acciones y decisiones eficaces, dirigidas a despertar esa chispa entre ambos.

Enfocarse en lo positivo

En la misma corriente que el punto anterior, aconsejamos enfocar tus pensamientos sobre los aspectos positivos que ha traído la relación a tu vida. Esto permite evaluar los pros y contras que posee y si, verdaderamente, vale la pena luchar la relación.

Incluso una muy buena relación puede descarrilarse si una, o ambas, partes de la relación la descuidan. No obstante, eso no invalida todos los momentos gratos y agradables que atravesaron juntos.

No aferrarse a lo que no se puede cambiar

Ciertas relaciones ya han sido desgarradas por la indiferencia, apatía y comportamientos destructivos a lo largo del tiempo. Palabras y acciones muy hirientes e irreversibles que pueden dejar marcas indelebles.

En estas situaciones, mantener la relación viva, solo impedirá tu felicidad y la de la otra persona. Terminarla, aunque sea desafortunado, es la solución adecuada. Es importante reconocer en nuestra vida las cosas a las que debemos aferrarnos y las que no.

Continuar adelante con la vida

Las roturas de corazón siempre son dolorosas, especialmente si se tratan de relaciones en las que sientes que invertiste tiempo y energía emocional. Sin embargo, el presente es inalterable y debemos aceptar la situación.

Existen diversas maneras de superar un corazón roto, desde distraer tu mente, adoptar nuevos hobbies, conocer otras personas y comenzar a valorarte como persona, desde el punto de vista físico y emocional.

Acudir a terapia si es necesario

Si tú y tu pareja desean continuar la relación, pero reconocen que el daño ocasionado y los problemas no son tan simples, deben ser tratados con un profesional, los expertos consejeros en parejas tal vez puedan brindar una solución.

Las terapias de pareja podrán ayudarlos a cambiar sus perspectivas sobre la relación, modificar cualquier comportamiento disfuncional, disminuir esa brecha emocional entre ambos, mejorar la comunicación y promover las fuerzas de la relación.

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