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Fístula anal: qué es, causas y tratamiento

Escrito por Marie GalindoRevisado porDr. Walter Ciarrocchi

Una fístula es una comunicación anormal entre dos superficies, que se produce como consecuencia de una apertura de la piel. Puede producirse de forma espontánea o a consecuencia de algún agente externo. Incluso por el drenaje de algún absceso.

En el siguiente artículo abordaremos en la fístula anal, los tipos que existen, las causas que la provocan, la sintomatología que presenta y los tratamientos aplicables en estos casos.

¿Qué es una fístula anal?

Una fístula anal es descrita como una enfermedad, donde aparecen conductos fibrosos e infectados que comunican el ano con la piel del recto. Puede ser de carácter primario o interno, secundario o externo.

Nota: Suele ser una comunicación anormal y se complica con la presencia de abscesos en esa región.

En muchos casos aparecen y desaparecen de forma espontánea, aunque existen algunas que deben ser drenadas y otras que necesitan una cirugía. Son mayormente frecuentes en el sexo masculino con una relación 2:1 (el doble de casos que las mujeres) y suelen aparecer en épocas del año con mayor temperatura.

Tipos de fístula anal

Los tipos de fístula anal vienen a través de la clasificación de Sir Alan Parks en 1976, la cual es la más utilizada en el área médica a nivel mundial y se basa en la dirección que sigue el trayecto de la fístula en función o relación del aparato esfinteriano. (1)

A continuación, las mencionamos y describimos brevemente para su identificación y reconocimiento de ser necesario.

Interesfinterianas

Son el tipo de fístula más común y son relativamente las más sencillas de tratar debido al fácil acceso que tiene el personal médico para su intervención.

Es aquella que se produce en el trayecto entre el canal anal y la piel del periné, sin asociar ningún otro tipo de elementos cuando es simple, y presentando abscesos en el tejido graso en casos secundarios.

Nota: En los casos secundarios se producen en el espacio interesfinteriano con abscesos en forma de herradura o que se ramifiquen o crucen la línea media ipsilateral. (2)

Transesfinterianas

Tienen un tipo de intervención más compleja y abarcan el trayecto del esfínter externo hasta la fosa isquiorrectal. Es un recorrido descendente y no suele asociarse a la presencia de abscesos, a menos que sea de extensión secundaria.

Usualmente es caracterizada y reconocida, por dirigirse hacia el caudal para abocarse en la piel de la región perianal. (3)

Supraesfinterianas

En conjunto con las extraesfinterianas, son aquellas que suelen ser asociadas a enfermedades en los pacientes como la enfermedad de Crohn o diverticulitis. Tienen un trayecto que pasa por encima del músculo puborrectal y suelen dar lugar a fístulas submucosas.

Extraesfinterianas

Estas representan un 3% de los casos de pacientes con fístula anal. Suelen ser producidas por agentes externos, con un trayecto desde el recto con dirección a la zona perianal. De hecho, en muchos casos, suelen ser consecuencia del tratamiento de otro tipo de fístulas.

Causas de una fístula anal

La fístula anal tiene ciertos factores que pueden desencadenar su aparición. Las mismas serán mencionadas y descritas a continuación para su contemplación y reconocimiento.

Lesiones o heridas

Las fístulas anales en la gran mayoría de casos, suelen ser desencadenadas a través de lesiones o heridas en los pacientes. Estas heridas pueden ser ocasionadas por: agentes externos, defecación o incluso un proceso quirúrgico de otra fístula.

Infección

Una lesión, incluso cuando es débil, con una mala higiene puede conllevar a infecciones que producen una fístula anal.

Importante: La infección suele comenzar en la glándula anal y posteriormente crearse una formación semejante a un túnel bajo la piel, que se conecta desde el ano a la glándula inflamada e infectada.

Trastornos intestinales

El rompimiento de los tejidos fibrosos del ano, se pueden producir por defecaciones lacerantes, las cuales se caracterizan por ser gruesas y duras, ya que como primer efecto disminuye su elasticidad y produce vulnerabilidad al traumatismo y la facilidad del desgarro de la piel del conducto anal. (4)

Síntomas de una fístula anal

La fístula anal presenta una sintomatología bastante característica, que es necesaria reconocer e identificar en caso de que las mismas aparezcan en nuestro organismo. A continuación mencionamos y describimos los síntomas más relevantes.

Dolor e inflamación

El dolor suele presentarse durante y después de la evacuación de los pacientes, y se describe de forma intensa y con presencia de ardor. El dolor puede persistir durante minutos o durante horas, dependiendo del nivel de inflamación que se presente.

Nota: La inflamación suele ser en el área perianal, y se puede confundir con hemorroides externas dolorosas. Estas mismas se reconocen como fístula perianal.

Sangrado y secreción

El sangrado es leve y bastante frecuente. Suele percibirse en el papel higiénico, en escasa cantidad y de color brillante. También se puede presentar alrededor de la materia fecal, en forma de estría. (5)

Picor, enrojecimiento e irritación

La intensidad es variable, pero suele ser leve. De frecuencia bastante irregular y aparece y desaparece de forma espontánea. En muchos casos se ve relacionada su aparición con estar mucho tiempo de pie, sentados, evacuaciones forzosas y esfuerzo físico cómo hacer ejercicios.

Tratamiento para eliminar una fístula anal

Para la eliminación de una fistula anal en medicina interna, se aplican ciertos tipos de tratamientos que, dependiendo de la gravedad de la misma, pueden ir complementándose unos con otros. Los mismos serán mencionados y descritos a continuación.

Intervención quirúrgica

La cirugía es reconocida como el único tratamiento realmente exitoso para la eliminación de las fístulas anales. Sobre todo, se aplica para aquellos pacientes que el tratamiento con medicamentos no les produjo resultado favorables. Es de los tratamientos más utilizados en la actualidad para estos cuadros clínicos.

Para destacar: La evaluación del éxito de la cirugía se mide con factores como: reincidencia, retardo de la cicatrización y la incontinencia anal postoperatoria.

Antibióticos, analgésicos y antiinflamatorios

Para tratamientos médicos, suelen recomendar cremas anestésicas tópicas que ayuden con el alivio del dolor y desinflamando la zona. Se deben reconocer, localizar e identificar para reducir los riesgos de recurrencias y deformidades en la piel y el ano.

Por su parte, los antibióticos son técnicas orientadas para impedir la proliferación de microorganismos infecciosos y los más utilizados suelen ser Metronidazol y Ciprofloxacino.

Es importante que sean recetados por un médico y bajo su supervisión, para disminuir el riesgo de pérdida de sensibilidad en la zona y reaparición después de la suspensión del tratamiento.

Nota: Los tratamientos con fármacos suelen ser recetados cuando se encuentran consecuencias de enfermedades como la enfermedad de Crohn.

Inyección de fibrina

La técnica de inyección de adhesivos como la fibrina, se aplica luego de un proceso de lavado y curado. Es de las más difíciles y con mayor riesgo de presentar incontinencia anal postoperatoria. Suele aplicarse además, en casos de fisuras reincidentes, principalmente de tipo extraesfinterianas y supraesfinterianas.

Conclusiones Claves

  • La fístula anal es una conexión anormal entre ciertas zonas del ano y las pequeñas glándulas del ano.
  • Existe una alta tasa de aparición sobre todo en el sexo masculino, mucho más que en el femenino. De hecho, se consideran el doble de los casos.
  • Son consecuencias de alguna infección, causada de forma espontánea, por mala higiene, por agentes externos o lesiones provocadas.
  • Es importante reconocer la orientación de la infección y trayectoria de la misma para poder identificar la clasificación y el tratamiento adecuado.
  • Un trastorno intestinal que provoque problemas de evacuación puede ser motivo causante de la aparición de una fístula anal.
  • Los tratamientos médicos deben ser supervisados para evitar el riesgo de perder la sensibilidad de la zona y una reaparición de la fístula anal sin ser notada.
  • El sangrado y secreción son normales, mientras las cantidades sean pocas y de color rojo brillante.