Remedios Caseros

8 increíbles beneficios de la miel con limón que no conocías

Escrito por Enmanuel Da Silva

Mantener tu estado en condiciones óptimas es indispensable y debes saber que comer para lograrlo.

La miel y el limón son un buen ejemplo de alimentos sanos, cargados de los componentes necesarios para potenciar el vigor de tu cuerpo.

Además, son naturales. Utilizar alternativas caseras para salvaguardar tu salud es un enfoque altamente recomendado por expertos, aún más hoy en día.

Históricamente, las comunidades siempre han hablado de los innumerables beneficios que la miel, o el limón, ofrecían. Sin embargo, el avance de la tecnología biomédica ha permitido confirmar sus ventajas.

1. Ayuda contra la gripe y resfriados

Puede que lo primero que escuches al hablar del limón sea su alto contenido de vitamina C. No obstante, la verdad detrás de sus beneficios va más allá de eso.

Entre estas, está su capacidad de fortalecer las defensas naturales del cuerpo al ayudar al sistema inmunitario. Por ende, se dice que tiene actividad antiviral.

Esa capacidad antiviral no es exclusiva del limón, también la comparte la miel.

Lo que ambos poseen en común son los flavonoides que contienen. Los flavonoides actúan contra los virus causantes de la gripe o resfriados al estimular a las células inmunitarias para que los eliminen.

Entre susodichos flavonoides, los más destacados son la baicaleína y la luteolina. Ambos están presentes tanto en la miel como en el limón.

También son antiinflamatorios que reducen la respuesta inflamatoria causada por nuestras propias defensas. Aunque son útiles para luchar contra virus, también dañan nuestro cuerpo.

Al unirlos, obtenemos deliciosas y nutritivas infusiones que salvaguardan tus defensas.

2. Reduce la grasa abdominal

Se ha asociado el consumo del zumo de limón con una disminución significativa de grasa corporal.

Los efectos del limón en las dietas hipocalóricas se basan en la hidratación que el agua con limón nos provee.

¿Por qué? Existen varias razones. La primera: la hidratación adecuada favorece la saciedad luego de una comida, evitando comer en exceso. Por ende, se recomienda tomar abundante agua con limón antes o luego de una comida.

Segundo, la hidratación que proporciona el agua con limón favorece, a nivel tisular, la sensibilidad del adipocito (término científico para las células que contienen grasa) a la insulina.

La insulina, la hormona reguladora de los niveles sanguíneos de glucosa, actúa sobre el adipocito y lo estimula para descomponer los triglicéridos en fragmentos que puedan ser metabolizados. Así, entonces, las reservas de triglicéridos disminuyen.

Hidratarse con agua de limón acelera tu metabolismo. Al hacerlo, el depósito de grasas disminuye y tu cuerpo es más propenso a utilizar las calorías que ingieres que depositarla en tu cuerpo (particularmente tu abdomen).

Por otro lado, los efectos de la miel para perder peso han sido menos estudiados, pero sabe que estimulan la liberación de hormonas que suprimen tu apetito.

También, estudios han encontrado que individuos que sustituyen el consumo de sacarosa por miel (en cantidades moderadas) presentan una pérdida de peso y grasa corporal más constante que aquellos que no.

3. Ayuda a combatir bacterias

La capacidad defensiva del limón y la miel no se limita exclusivamente a virus, sino también a bacterias.

Primero, proveen al cuerpo con vitaminas y minerales que son utilizados como herramientas por parte de nuestras células para lograr su funcionamiento y defenderse a sí mismas contra el ataque de bacterias.

Segundo, son los flavonoides que contienen. Como ya hemos explicado, estos activan mecanismos que disminuyen la capacidad de la bacteria de multiplicarse o adherirse a las células de nuestro cuerpo para infectar y matarlas.

Ambos son particularmente útiles contra bacterias que atacan tu sistema gastrointestinal, como lo son las responsables de la salmonelosis, la shigelosis y más; ambas enfermedades cuya gravedad no es de subestimarse.

4. Purifica y mejora el tránsito intestinal

La miel es un aliado para paliar la sensación de dolor o incomodidad causados por problemas intestinales, así como también regulariza las evacuaciones y mejora la digestión de alimentos.

Contiene antioxidantes que disminuyen el daño a la mucosa intestinal, ya que se unen a los radicales libres presentes que lesionan al tejido intestinal.

La miel, por su forma y textura, actúa como un lubricante que tapiza las paredes de tu intestino. Por ende, cuando los alimentos llegan, estos pueden transitar con mayor facilidad, favoreciendo la digestión.

Además, la miel favorece la cicatrización de tejidos que, en el caso de la colitis ulcerosa, es muy beneficiosa. Se recomienda que, una vez al día, tomes una cucharada de miel natural, ya sea por sí sola o mezclada en agua.

Por otro lado, un vaso con zumo de limón cada mañana disminuye la indigestión de alimentos, los síntomas de reflujo, la aparición de eructos y evita la hinchazón abdominal por acumulación de gases.

Así, pues, sustituir tu taza de café habitual o bebidas azucaradas con un vaso con extracto natural de limón es una decisión beneficiosa.

5. Ayuda a prevenir infecciones

Tanto la miel y el limón son potentes antimicrobianos, es decir, atacan toda clase de microorganismos.

No solo contra la gripe, o problemas gastrointestinales (como ya mencionados), sino muchos más tipos de infecciones.

Si se desea tener un cuerpo cuyas defensas se encuentren optimizadas, se recomienda el consumo de estas sustancias completamente naturales que nos ofrecen miles de beneficios.

Proveer a tu cuerpo con los agentes antiinflamatorios, antioxidantes y antimicrobianos de manera constante es más recomendable que hacerlo ocasionalmente, a la hora de una infección.

6. Mejora la salud en la piel

Los efectos curativos que la miel ofrece a tu piel son numerosos y ampliamente reconocidos; múltiples países utilizan toda clase de ungüentos basados en miel para tratar afecciones de la piel (dermatitis y la escabiosis, por ejemplo).

Por otro lado, los tratamientos a base de extractos de limón también son usados para favorecer la reepitelización, un proceso que consiste en la migración y formación de queratinocitos (células de la piel).

Los tratamientos con miel y/o limón fomentan la formación de vasos sanguíneos en la piel, mejorando la circulación y el tránsito de micronutrientes, indispensables para mantener el lustre y salud de nuestra piel.

La miel y el limón impiden el crecimiento e invasión de bacterias o hongos a cualquier lesión de la piel (como se verá más adelante).

Los beneficios de la miel son más potentes cuando utilizamos miel no procesada, es decir, en su estado más puro.

7. Contribuye a mantener el pelo limpio y libre de grasa

Como ya hemos explicado, la miel favorece la formación de nuevas células del epitelio. Si se desea un cabello fuerte y sano, este crecimiento celular es de suma importancia.

La textura de la miel favorece a crear una capa sintética que regula la humectación del tallo del cabello, al evitar la absorción de partículas de agua que causan hinchazón y debilitamiento del cabello.

Esta capa hidrofóbica (es decir, que repele al agua), permite que los ácidos grasos, ya sean naturales o provenientes de aceites esenciales, puedan penetrar con mayor profundidad al interior del tallo.

Naturalmente, esta capa provee un lustre a tu cabello que lo hace lucir fuerte y sano.

Pero el exceso de estos ácidos grasos tampoco es saludable. Pueden obstruir los poros de tu cuero cabelludo y generar reacciones adversas. Es allí donde entra el limón.

El limón, además de sus vitaminas y minerales usados por el cabello para nutrirse, elimina el exceso de grasa. Así, pues, se mantiene un ambiente equilibrado donde el crecimiento de tu cabello pueda darse como se debe.

8. Ayuda a combatir heridas y mordeduras de insectos

Las cicatrices, picaduras, quemaduras o afecciones de la piel (como el prurigo o la dermatitis seborreica) pueden empeorar porque son una puerta de entrada a los microorganismos de tu piel al interior de tu cuerpo.

La miel provee a la piel lesionada con las herramientas necesarias para repararse a sí misma. Como ya fue explicado, favorece la migración de células a la zona lesionada de la piel.

Una vez allí, las células crecen y liberan proteínas reparadoras como colágeno y queratina. Estas, a su vez, fomentan el ensamblaje de una capa protectora que reemplaza la piel dañada.

Se sabe que, en cicatrices y quemaduras, se producen altas cantidades de radicales libres nocivos. Los efectos antioxidantes de la miel (y la vitamina C del limón) ayuda a reducirlos.

La miel y el limón también combaten contra las condiciones inflamatorias causadas por picaduras por insectos. Estos insectos, a su vez, pueden estar infectados por virus o parásitos.

La aplicación de tópicos a base de miel o extractos de limón inhiben el crecimiento de susodichos microorganismos, inhiben también la producción excesiva de enzimas nocivas liberadas en respuesta a la picadura o lesión.

También evita que estas puertas de entrada puedan ser usadas por las bacterias que comúnmente residen en nuestra piel.

En conclusión, ambos (miel y limón) contienen propiedades antisépticas.

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