Educación Sexual

Prepucio: qué es, funciones, enfermedades y cuidados

Escrito por Enmanuel Da Silva

Muchas son las dudas y preocupaciones que los hombres tienden a tener sobre el prepucio.

Su retracción, a qué edad deberían hacerlo, es normal sentir dolor al traccionarlo hacia atrás, y mucho más son incógnitas comunes.

Sin embargo, hablar de un tema tan delicado suele ser vergonzoso para ciertos hombres. Acá te ofrecemos toda la información básica que debes saber sobre él.

¿Qué es el prepucio?

El prepucio es aquella piel retráctil y elástica que recubre el cuerpo del pene y el glande.

La superficie externa del pene es una continuación de la piel del cuerpo peniano. Actúa principalmente como una barrera mecánica contra el medio ambiente.

Su cara interna es una capa mucosa, similar a la mucosa de los párpados. Es lubricada y puede, por ende, deslizarse a lo largo del cuerpo peniano.

En el interior del prepucio, encontramos una capa de fibras musculares lisas llamada fascia dartos. El extremo del prepucio (la porción que cubre al glande) contiene fibras elásticas.

En los infantes, las fibras elásticas actúan como un esfínter que se abre al orinar, y luego se cierra.

En el punto donde la capa interna del prepucio entra en contacto con el glande, se llama surco balanoprepucial.

En la parte inferior del glande, se observa una extensión del prepucio que se adhiere al surco balanoprepucial, llamado frenillo.

Este tejido evita la eversión del prepucio una vez que es retraído completamente. También, estados de flacidez, mantiene el prepucio en su sitio.

El frenillo es un tejido rico en inervación, es decir, contiene un alto número de terminaciones nerviosas, responsables del estímulo sexual.

Funciones del prepucio

El prepucio cumple con muchos roles, no solo es una piel que recubre el pene como una barrera, también ofrece protección de distintas maneras.

Protege el pene

El prepucio cubre al pene y al glande cuando se encuentra flácido, protegiéndolo de cualquier fricción.

Las fricciones son irritantes y pueden generar inflamaciones.

Por ende, el prepucio actúa como una barrera mecánica que protege al pene, similar a la protección que la piel del resto del cuerpo ofrece a nuestro cuerpo.

Evita infecciones

En los infantes, el prepucio cubre el glande y lo protege de microorganismos que puedan encontrarse en el líquido amniótico o heces en el pañal del bebé.

En la vida adulta, el prepucio actúa como una barrera que protege contra posibles microorganismos que pueden infectar el pene.

Recordemos que el prepucio es una extensión de la piel y, por ende, residen microorganismos en él. Estos crean un ambiente hostil contra cualquier virus, bacteria, hongo o parásito que busque invadir el cuerpo.

Estimula la erección

En el interior del pene se encuentran un gran número de terminaciones nerviosas. Históricamente se ha asociado a la sensibilidad del prepucio con la estimulación sexual del hombre.

No obstante, existe información contradictoria y estudios que argumentan que el prepucio no se encuentra relacionado con la estimulación sexual del pene, mientras que otros sí.

Un estudio de 2015 concluyó que la estimulación sexual se deriva de la exposición del glande por retracción del prepucio y no por el prepucio en sí.

No obstante, no ha sido establecido un consenso internacional si existe una disminución del estímulo sexual posterior a una circuncisión.

Fomenta la lubricación

El interior del prepucio es una capa mucosa, como cualquier otra del cuerpo. Secreta constantemente líquidos que lubrican el cuerpo peniano, evitando la fricción al momento de contraerse.

También facilita la penetración durante el acto sexual al actuar como lubricante.

Incrementa la sensibilidad erógena

El extremo del prepucio se encuentra empaquetado con terminaciones nerviosas llamadas corpúsculos de Meissner.

Estas terminaciones son las encargadas de transmitir la sensibilidad para el tacto suave.

Por otra parte, la sensibilidad del prepucio disminuye en la porción posterior. De hecho, de todos las partes lampiñas de la piel, el prepucio es aquel que posee el menor número de terminaciones sensibles.

Evita la disfunción eréctil

El prepucio es tejido elástico capaz de retraer y expandirse durante la estimulación sexual, facilitando la erección y, por ende, un acto sexual no doloroso.

Además, el sebo secretado por las glándulas sebáceas facilita la tracción mecánica del prepucio sin causar fricción.

En situaciones donde existe alguna inflamación del prepucio (prostatitis) o alguna malformación del aparato retractor del prepucio.

Sirve en procedimientos plásticos

El prepucio de neonatos o adultos circuncidados pueden ser utilizados como injertos.

Un injerto es un procedimiento quirúrgico que consiste en utilizar un segmento de piel de una parte del cuerpo para cubrir otra parte del cuerpo que ha sido lesionada por traumatismos, quemaduras, infecciones o cirugías.

Los injertos de piel reducen la gravedad de la lesión, además del tiempo de hospitalización requerido.

Un estudio publicado en el Indian Journal of Plastic Surgery observó que los injertos no fueron rechazados por los pacientes en un plazo de dos semanas, todas las heridas sanaron satisfactoriamente.

Enfermedades del prepucio

El prepucio puede verse afectado de distintas maneras, desde inflamaciones causadas por microorganismos hasta la estrechez del mismo. A continuación mencionamos algunas de las enfermedades más comunes del prepucio.

Fimosis

Es la incapacidad del prepucio para retraerse completamente. Durante la niñez, el prepucio se encuentra adherido al pene, por lo que la retracción del prepucio no es posible.

Sin embargo, durante la segunda década de vida, se facilita la retracción. Una encuesta danesa arrojó que la edad media para la primera retracción del prepucio en los hombres entrevistados fue de 10.4 años.

A este tipo de fimosis se le conoce como fisiológica, donde la incapacidad del prepucio para retraerse persiste hasta la adultez.

La fimosis patológica o anormal es secundaria a procesos inflamatorios del glande solamente (balanitis) o también del prepucio (balanopostitis).

La causa más común es un endurecimiento de las fibras elásticas en la punta del prepucio. Otras causas menos frecuentes son la cateterización repetida y la diabetes no tratada.

Parafimosis

Es similar al anterior, sin embargo, la estrechez del prepucio ocurre luego del glande. Como resultado, el glande se hincha por compresión de los vasos sanguíneos.

Es una complicación rara, pero de sumo riesgo. Generalmente es una lesión iatrogénica, es decir, producida accidentalmente por profesionales de la salud al manejar impropiamente el prepucio del paciente.

Las causas menos frecuentes son infecciones o dermatitis de contacto.

Si la parafimosis persiste durante horas, debe ser tratado inmediatamente. De lo contrario, ocurrirá la muerte del tejido.

Balanitis

Es la inflamación del glande. Es una afección relativamente común en hombres no circuncidados (1 de cada 30) y que no conlleva mayor riesgo si es tratada adecuadamente.

Las causas son múltiples, pero la más común es una higiene personal inadecuada. Las secreciones acumuladas debajo del prepucio, la humedad y el calor conllevan a las infecciones.

Entre otras causas tenemos las ETS (sífilis, gonorrea, clamidia y VPH), bacterias estreptocócicas, hongos, irritación por agentes químicos (jabones de baño o detergentes), reacciones alérgicas a fármacos (tetraciclinas o sulfonamidas) y al látex presente en el preservativo.

De igual manera, condiciones que causan acumulación de líquidos, tales como la nefrosis y la falla cardíaca congestiva también son posibles causas.

Los factores de riesgo para la balanitis son la fimosis, obesidad mórbida, higiene inadecuada, diabetes no controlada y cateterismo.

Su tratamiento se basa en la aplicación de cremas tópicas antifúngicas, antibióticos o antiinflamatorios.

Esmegma

Es una secreción blanquecina, de aspecto lechoso. Está compuesta de células epiteliales muertas más el sebo secretado por las glándulas sebáceas en los genitales.

Su función es la de lubricar el pene y evitar la irritación. Sin embargo, cuando la persona no aplica medidas higiénicas adecuadas, el esmegma se acumula en el surco balanoprepucial.

Esta acumulación anormal convierte al glande del hombre en un sitio proclive para todo tipo de infecciones.

Cuidados del prepucio

Los genitales son zonas delicadas que merecen ser cuidadas con escudriñamiento.

Sin embargo, no significa que el cuidado es complicado. Muchas veces, los cuidados preventivos son fáciles de seguir, solo requieren constancia.

A continuación, te mostraremos diferentes medidas que puedas tomar para cuidar de tus genitales:

Mantener una higiene adecuada

El esmegma solo se torna un problema cuando no se elimina el exceso de esta rutinariamente.

Recordemos que el esmegma no es solo cebo, sino células muertas y microorganismos naturales de la piel. Alojar estos desechos prolongadamente aumenta el riesgo de una infección del pene o, peor aún, infecciones urinarias.

Para lavar tu prepucio, este debe retraerse cuidadosamente. Si el esmegma ha endurecido, es posible que retraer su prepucio sea más difícil. Sin embargo, no se debe aplicar fuerza excesiva.

Se aplica agua y jabón en el área, sobre el prepucio y bajo este, limpiando con cuidado y evitando fricciones. Una vez haya sido limpiada, dejar el agua escurrir sobre el área jabonosa para eliminarlo.

Seca con cuidado la piel interna del prepucio y cuidadosamente llévalo nuevamente a su posición original.

Recuerda no utilizar material que pueda herir a tu prepucio, ya que es una zona sensible y propensa a inflamaciones.

Realiza estos procedimientos diariamente, garantizan que el riesgo a una balanitis por infección se vea reducido.

Evitar forzar el prepucio

Durante la niñez, el prepucio del bebé no puede retraerse ya que las fibras elásticas lo impiden. Esto es un mecanismo de defensa del bebé para evitar infecciones por contacto con material fecal en el pañal.

No obstante, a medida que la persona crece, la adherencia disminuye. Algunos niños experimentan su primera retracción completa a la edad de 5 años, otros más tardíamente.

Indiferentemente de la edad, el prepucio debe ser retraído cuidadosamente. Forzar el prepucio podría resultar en dolor, sangramiento, cicatrización y posibles complicaciones en etapas más adultas.

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