Educación Sexual

¿En qué consiste el tratamiento para el VIH?

Escrito por Enmanuel Da Silva

El VIH y el SIDA forman parte de aquellas enfermedades de las cuales aún no se posee una cura absoluta para ellas, desafortunadamente. No obstante, eso no quiere decir que todo sea opaco y grisáceo para estas personas.

La investigación y la innovación farmacéutica, promovida por asociaciones internacionales, tales como la International AIDS Society, ha dado grandes avances en el manejo de estos pacientes que ahora pueden gozar de una vida plena.

A continuación, te describiremos algunos de los fármacos comúnmente prescritos, sus beneficios, contraindicaciones e incluso posibles efectos adversos.

¿Qué es el tratamiento para el VIH?

El tratamiento para el VIH, también conocidos como tratamiento antirretrovirales (TAR), son la línea de defensa para los pacientes inmunodeficientes. Las investigaciones sobre las características del VIH y su ciclo de vida han permitido grandes avances.

Antes de 1996 existían pocas opciones farmacológicas que tratasen directamente al VIH. Los profesionales de la salud buscaban, principalmente, tratar a las enfermedades que padecía la persona por el VIH y no el virus en sí.

Ejemplo de ello fueron el Aciclovir, que buscaba atacar agentes infecciosos que buscaban aprovecharse del mal estado inmunológico de la persona, como el virus de la Hepatitis B, el virus del Herpes simple y el citomegalovirus, por ejemplo.

Sin embargo, fue a mitades de los 1990, cuando se inicia la doctrina del tratamiento farmacológico triple. Consiste en un cóctel de fármacos que mezclan distintos tratamientos tanto para el VIH como enfermedades relacionadas.

Estos fármacos se categorizan en varios grupos: inhibidores de la transcriptasa inversa, los inhibidores de la proteasa, inhibidores de la entrada, de la integrasa, de la adhesión y muchos más.

Características del tratamiento para el VIH

El TAR se ha convertido en una eficaz herramienta para combatir la destrucción del sistema inmunológico que causa susodicho virus. Desde su llegada al mercado farmacéutico, se han desarrollado más y más terapias que frenan su ataque.

En el año 2000, se publicaron una serie de cifras epidemiológicas de más de 14 países, donde se evidenciaba la gran epidemia que es el VIH. Esto impulsó el deseo por parte de profesionales para frenar la transmisión de susodicho virus.

A continuación, te mencionaremos algunas de sus características.

Se le conoce como tratamiento antirretroviral

La palabra antirretroviral hace referencia a la familia de los virus conocidos como ‘retrovirus’. Se denominan así por presentar una peculiaridad genómica de hacer todo lo contrario que hacen nuestras células.

Nuestras células toman el ADN en su interior y las transcriben a ARN. Estas bandas de ARN son utilizadas como ‘plantillas’ para crear las proteínas necesarias para mantener la maquinaria celular en óptimas condiciones.

Los retrovirus hacen lo opuesto. En su interior, contienen ARN y, al ingresar a nuestras células, obligan a las enzimas de estas a realizar una transcripción inversa. Es decir, de ARN a ADN.

¿Qué hacen nuestras células con este ADN foráneo? Lo mismo que hacen con nuestro propio ADN. Ya que la maquinaria celular fue secuestrada por el virus, la célula comienza a producir las proteínas virales necesarias en base a este ADN.

Se le indica a todas las personas seropositivas

La palabra seropositiva hace referencia a la presencia, o no, de marcadores serológicos en la sangre del paciente. Éstos son pequeñas señales o indicadores que permiten discernir al profesional de la salud si padeces o no de una enfermedad.

No obstante, no es tan sencillo. No todas las pruebas serológicas detectan el microorganismo infeccioso, sino los anticuerpos que se forman contra ellos. Existe un ‘periodo ventana’ entre la entrada del virus al cuerpo y la formación de anticuerpos.

Durante este intervalo, las pruebas serológicas pueden arrojar falsos negativos. A lo largo de las décadas, la eficacia y detección precoz del VIH ha mejorado sustancialmente con la aparición de pruebas como la ELISA de cuarta generación.

Estas, y otras, ayudan a detectar no solo los anticuerpos que se forman contra el virus (generalmente 3 semanas luego de la entrada del virus), sino también detectan el virus en sí.

Reduce la carga viral de las personas infectadas

El término carga viral hace referencia al número de copias de un virus presentes en los fluidos corporales del paciente, ya sea saliva, orina o sangre. Las pruebas ya mencionadas permiten su detección.

La carga viral, es cuantificada como el número de copias de VIH en un mililitro (copias/mL). Durante la monitorización del paciente, es importante tener en cuenta estas cifras.

Éstas permiten al profesional clínico determinar: a) el curso de la enfermedad y b) la eficacia del TAR. Un elevado porcentaje indica que la infección agrava o que el virus ha desarrollado resistencia contra los medicamentos.

No es una cura definitiva

Desafortunadamente, los TAR no eliminan el virus. Gracias a la naturaleza del VIH, se convierte en un enemigo insidioso e incansable, resguardándose en el interior de las células en completa inercia durante largos años.

Por ende, el virus no es completamente eliminado del sistema de la persona. No obstante, no quiere decir que la enfermedad no pueda ser mantenida a raya con la aplicación precoz, idónea y constante de estos medicamentos.

Proporciona mayor calidad de vida

La llegada del TAR representó un cambio drástico en las tasas de morbimortalidad para pacientes con VIH. En 1995, la mortalidad era de 29,4 por cada 100 personas. En el segundo cuarto de 1997, la mortalidad se redujo a 8,8.

Las terapias antirretrovirales combinadas, son aquellas que ofrecen los mejores beneficios en contraste con las monoterapias. Esto demuestra que las TAR intensivas tienen efectos significativos como modificadores de la calidad de vida del paciente.

En este sentido, otro estudio, publicado por la Sociedad Brasileira de Infectología observó una serie de cambios positivos en el estilo de vidas de hombres adultos VIH positivos con tan solo un año de TAR.

¿Cómo funciona el tratamiento para el VIH?

Desde su llegada a los medios de comunicación occidentales hace 60 años atrás, el interés científico por el VIH ha llevado a grandes avances en la comprensión de la enfermedad y de cómo actúa.

Este conocimiento abrió las puertas al desarrollo de fármacos, que hacen frente al virus al atacar ciertos puntos del ciclo de replicación viral, inhibiendo su ataque e impidiendo la muerte celular.

Limita la reproducción del virus

Existen diversos blancos terapéuticos destinados a bloquear el proceso de ‘secuestro celular’ cometido por el VIH. Más del 50% de los TAR son inhibidores de la transcriptasa inversa (ITI), a su vez, dividida en varios subgrupos (ITIAN, ITIANt e ITINN).

Recordemos que el mecanismo de replicación viral consiste en hacer que la célula haga copias del ADN viral, resultado de la acción de la transcriptasa inversa. Este proceso es único en los retrovirus y, por ende, se convirtió en un blanco farmacológico.

Su mecanismo es crear moléculas que se unen a las cadenas de ADN viral y actúan como señales que le indica a la célula que detenga el proceso. Así pues, se forman cadenas de ADN incompletas y disfuncionales e impidiendo la replicación viral.

Otra clase de fármacos, llamados inhibidores de la entrada, impiden la entrada del VIH a la célula. El virus ingresa mediante una serie de interacciones entre las proteínas de membrana del VIH (gp41 y gp120) y del linfocito T CD4.

Esta serie de interacciones permite que la membrana del VIH se fusione con la membrana de la célula y descargue su contenido en el interior del linfocito. La enfuvirtida y el maraviroc bloquean todo este proceso.

Posteriormente, estos fármacos, como muchos otros, son metabolizados por un grupo de enzimas denominadas citocromo p450.

Reduce el riesgo de transmisión de la enfermedad

Al impedir el proceso de replicación, el número de copias del VIH que son liberadas al exterior de la célula y que subsecuentemente infectan a otras se ve disminuido. Esto se ve reflejado en una reducción de la carga viral

Además de favorecer al paciente, los TAR traen consigo un efecto secundario que es disminuir el riesgo de transmisión de la enfermedad. Sabemos que la única vía de transmisión del VIH es a través de los fluidos corporales.

Si se disminuye el número de copias virales en estos, las probabilidades que esta persona se convierta en un vector altamente infeccioso disminuyen. De tal manera, que se rompe la cadena de transmisión.

Mantiene bajo el número de copias virales

Como habíamos dicho, el propósito del TAR no es la erradicación absoluta del virus, sino atenuar su presencia a tal punto que sean indetectables en las pruebas serológicas.

Una terapia exitosa se define como una carga viral que ha alcanzado niveles indetectables en las pruebas serológicas (menor a 200 copias/mL). No obstante, es importante que el paciente continúe los chequeos periódicos ya que el virus puede desarrollar mecanismos de resistencia.

Beneficios del tratamiento para el VIH

La llegada de los antirretrovirales ha representado un punto de inflexión positivo para las personas que deben cargar con esta condición. Han convertido en realidad la idea de vivir plena y satisfactoriamente, a pesar de ser VIH positivo.

A continuación, te brindamos algunos ejemplos de cómo los TAR han cambiado para bien estas vidas.

Disminuye la cantidad de virus en el cuerpo

El beneficio más notable de estos fármacos es reducir la carga viral y, por ende, disminuir el número de copias que destruyen el sistema inmunológico. A medida que van en aumento, las defensas empeoran y la proclividad a una infección superpuesta.

Fortalece el sistema inmune

Los linfocitos T CD4 y los macrófagos son los principales objetivos del VIH. Además, al atacar y destruir a los linfocitos T CD4, destruyen, de manera indirecta, los linfocitos T CD8.

El conteo linfocitario total, es un marcador que se utiliza para cuantificar el avance de la enfermedad. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en Inglés), localizado en los EEUU, establecieron parámetros para comprender la gravedad de la enfermedad.

Cuando estos niveles disminuyen por debajo de los 200 células/mm3, se considera el estadío más grave donde el paciente se encuentra sumamente expuesto a infecciones por agentes oportunistas.

Los TAR ayudan a prevenir esto, al impedir la muerte de estas células inmunitarias y permitir que el individuo mantenga sus defensas altas contra cualquier otro microorganismo.

Previene la resistencia a medicamentos

Un paciente VIH seropositivo tiene un mayor riesgo de padecer infecciones oportunistas que tienden a mostrar resistencia hay una gama de antibióticos.

Un ejemplo de ello es el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, una bacteria notoria por resistir a una gran parte de antibióticos.

Otros ejemplos de bacterias resistentes a tratamientos que pueden afectar al paciente son la Klebsiella Pneumoniae, el P. Jirovecii o la mycobacterium avium.

Disminuye el riesgo de contagio a otras personas

Uno de los principales riesgos de un paciente con VIH no es sólo la destrucción de su sistema inmune, sino también que pueda propagar el virus a otros ya que desconoce de su condición.

Otro ejemplo de un riesgo, sería un paciente seropositivo que descontinúe su terapia y cuyo rastro se pierde. La vigilancia epidemiológica es imperante porque permite saber la evolución física y mental de la persona, además de su interacción con otros.

Principales medicamentos del tratamiento para el VIH

Los medicamentos que mencionaremos a continuación, han sido elaborados por la industria farmacéutica con la finalidad de retrasar la aparición de los síntomas o de los daños causados al organismo por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Entre las compañías farmacéuticas globales más destacadas en la investigación, comercialización de medicamentos y prevención del VIH están la Gilead Sciences, Inc. y la Bristol Myers Squibb.

Existe una compañía farmacéutica que se dedica únicamente al VIH llamada ViiV Healthcare, enfocada en la creación de mejores medicamentos y la prevención de esta enfermedad, además, cuenta con una extensión para América latina y el Caribe.

Es importante recalcar, que gracias a estos medicamentos la calidad de vida de los pacientes seropositivos mejora, más no se curan de la infección causada por el VIH (hiv infection).

Zidovudina

Es el fármaco antirretroviral más antiguo, inhibe la replicación del virus del VIH al incorporarse a la cadena de ADN. En cuanto a su administración, esta puede ser de forma oral o por vía intravenosa.

Su uso clínico es amplio, se utiliza durante el embarazo para la prevención de la transmisión del virus de la madre al feto durante el parto, además, como tratamiento de la infección por VIH en niños, en combinación con otros agentes antirretrovirales.

Antes de comenzar el tratamiento se deben evaluar los beneficios y los riesgos potenciales, así mismo, se le debe aclarar a las embarazadas que la transmisión del virus todavía puede ocurrir en algunos casos a pesar del tratamiento con Zidovudina.

Didanosina

La didanosina también llamada Videx® ,está indicada en pacientes con infección por VIH que no toleran la zidovudina o ya no responden a ella. En cuanto a su administración está disponible en líquido, polvo para disolver y cápsulas de acción prolongada.

Este medicamento se toma generalmente 1 ó 2 veces al día, con el estómago vacío, además, no se debe tomar con líquidos ácidos como jugo de naranja o gaseosas.

Nevirapina

La nevirapina también conocida con el nombre de Viramune®, se utiliza para tratar infecciones causadas por el VIH, clínicamente indicado para controlar la infección por HIV-1 en adolescentes y niños, asociados con otros antirretrovirales.

En cuanto a su administración, está disponible en forma de comprimidos de 200mg. Se toma dos veces al día, con excepción a las 2 primeras semanas de tratamiento, que se ingiere 1 vez por día, además, puede tomarse con o sin alimentos en el estómago.

Los medicamentos deben tomarse a la misma hora todos los días, al olvidar una dosis y han pasado más de 8 horas, se debe tomar la siguiente dosis en su horario habitual, por ello es recomendable tener un recordatorio para no perder dosis del tratamiento.

Es importante mencionar que existen dos tipos de VIH, el VIH-1 fue descubierto primero y es un mundial más frecuente, mientras que HIV-2 radica sobre todo en África occidental.

Efavirenz

Es un medicamento utilizado en el tratamiento del VIH-1 en combinación con otros fármacos. Está indicado en adultos, adolescentes y en niños mayores de 3 años de edad.

En los EEUU, la FDA ha autorizado su uso en niños mayores de 3 meses de edad. Está disponible en cápsulas y su larga semivida permite la administración una vez al día.

Se recomienda tomar la dosis al acostarse y con el estómago vacío, ya que la presencia de alimentos puede aumentar la absorción y provocar un aumento de la frecuencia de reacciones adversas.

Las mujeres en edad fértil deben someterse a una prueba de embarazo antes de iniciar el tratamiento y utilizar siempre anticonceptivos de barrera, ya que los anticonceptivos hormonales pueden no ser suficientemente efectivos mientras se toma efavirenz.

Consulte a su médico si queda embarazada durante el tratamiento, ya que el uso de efavirenz no está indicado en embarazadas, porque se ha observado un riesgo potencial de teratogenia en el primer trimestre del embarazo.

Tenofovir disoproxil fumarato

Es un medicamento utilizado frente a la enfermedad causada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH-1 y VIH-2) y frente al virus de la hepatitis B. Cuenta con la aprobación de la FDA (Food and Drug Administration) de los Estados Unidos.

Está indicado como tratamiento en adultos infectados por VIH-1 en terapia antirretroviral combinada, en adolescentes y en niños mayores de 2 años de edad con un peso mínimo 10 kg.

Se usa siempre en combinación con otros medicamentos contra el VIH, en cuanto a su presentación farmacéutica, es en forma de tabletas y polvo de administración oral.

Saquinavir

Es un inhibidor selectivo de la proteasa del VIH, que impide la formación de partículas infecciosas y maduras del virus. Debe ser en combinación con ritonavir y otros antirretrovirales.

Está indicado para el tratamiento en adolescentes de 16 años en adelante, la administración del medicamento es mediante la vía oral a través de cápsulas.

Enfuvirtida

Bloquea la penetración del VIH en los linfocitos T CD4 + al inhibir el proceso por el que la cubierta viral se funde con la membrana celular. Su vía de administración es la vía subcutánea, está indicado para mayores de 6 años y las dosis varían según la edad.

Raltegravir

Sus interacciones medicamentosas son bajas, tiene excelente tolerancia, y como se puede apreciar, el complejo tratamiento que se utiliza en la infección por VIH se debe combinar con otros fármacos antirretrovirales para completar su efecto terapéutico.

Indicado para mayores de 16 años, su administración es por vía oral, mediante comprimidos recubiertos, que se pueden consumir con o sin comida en el estómago, y no deben masticarse o machacarse dichos comprimidos.

Es importante señalar, que existen suplementos que pueden resultar peligrosos cuando se está en control con medicamentos para el VIH, un ejemplo de ellos es la hierba de San Juan.

Esta hierba suele usarse para la depresión, pero puede afectar la eficacia de varios medicamentos contra el VIH, por lo que se le recomienda consultar con su médico cada vez que desee incorporar algún medicamento o suplemento a su rutina diaria.

Efectos colaterales del tratamiento para el VIH

Todo fármaco, sin excepción alguna, trae consigo el riesgo de efectos adversos, conocidos como efectos secundarios. En ciertos pacientes con una cierta susceptibilidad genética o adquirida, estos se pueden presentar.

Náuseas y diarrea

Los efectos gastrointestinales (GI), pueden originarse del consumo de fármacos pertenecientes a los inhibidores de la proteasa (IP), los ITI o incluso cualquier fármaco antirretroviral.

La aparición de estos síntomas GI, puede deberse, en ciertos casos, no gracias a los ART, sino a la antibioticoterapia que forma parte del tratamiento.

Dolores de cabeza

El dolor de cabeza puede ser un síntoma de una reacción de hipersensibilidad, causado por el rechazo adverso del organismo hacia el medicamento. Ciertos pacientes están genéticamente predispuestos a sufrir alergias ante ciertos medicamentos.

Entre otros síntomas que pueden ser indicativos de una hipersensibilidad a los antirretrovirales tenemos la fiebre, sarpullidos, dolores musculares y articulares, vómito, diarrea, escalofríos, dolor abdominal y síntomas respiratorios.

Anemia

La anemia es un conteo bajo de glóbulos rojos en la sangre. En el contexto del TAR, puede deberse a una supresión de la médula ósea, causada por la zidovudina. Otros síntoma concomitante puede ser la neutropenia.

Fatiga

La fatiga no sólo es un efecto secundario de ciertos antirretrovirales (por ejemplo, la zidovudina), sino también es un síntoma del VIH. Por lo que es común que el paciente experimente una disminución percibida de sus energías.

Resistencia a la insulina

Efecto secundario observable en ciertos pacientes tras la administración prolongada de la zidovudina y el lopinavir. Este fenómeno metabólico puede desencadenar patologías aún más graves como la diabetes mellitus tipo 2, conocida por perturbar aún más el sistema inmune.

Lipodistrofia

Es una patología caracterizada por la aparición de depósitos de grasa en ciertas partes del cuerpo y la desaparición de otros en ciertas partes. Generalmente asociado a los ITI.

Un subtipo de esta, la lipohipertrofia (aumento de la grasa abdominal) se ha observado con el uso de los IP u otros, como la efavirenz. Estos cambios en la constitución corporal del individuo puede despertar inseguridades sobre su cuerpo y, a largo plazo, ansiedad y depresión.

Aumento del colesterol y triglicéridos

El aumento del colesterol y los triglicéridos puede deberse a un efecto directo por ciertos fármacos, como la estavudina, la didanosina, zidovudina, el efavirenz, lopinavir, indinavir, tipranavir y otros miembros más del grupo de los inhibidores de la proteasa.

La elevación puede ser causada, también, por efectos secundarios de una potencial toxicidad hepática causada por los ITI. Para disminuir estos efectos, recomendamos el ejercicio, reducir la ingesta de grasas saturadas y comer alimentos ricos en omega-3.

Reducción de la densidad ósea

Los inhibidores de la transcriptasa inversa (ITI), especialmente el tenofovir disoproxil fumarato, se les asocia con una significativa pérdida de la densidad ósea. También se ha relacionado con otras patologías, como la osteomalacia o las tubulopatías renales.

Acumulación de lactato

La acidosis láctica, acumulación de ácido láctico que genera una disminución del pH del cuerpo y todos la sintomatología asociada a esto, era común en los antiguos (ITIANt). Entre estos, encontramos a la zidovudina, la estavudina y la didanosina.

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