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¿Qué es la vacuna influenza?: efectos en el organismo

Escrito por Enmanuel Da Silva

Las organizaciones médicas, nacionales e internacionales, cada una tiene su propia metodología a la hora de lidiar con enfermedades altamente contagiosas, pero todas están de acuerdo en alguna: la vacunación es la medida más importante.

Desde la aparición de la vacuna contra la influenza, cientos de miles de muertes y hospitalizaciones han sido prevenidas. La influenza dejó de convertirse en esta enfermedad mortal e incurable.

Pero, la influenza todavía existe y sigue siendo mortal. La vacunación es indiscutiblemente importante y vacunarse anualmente es clave para su prevención. Por ende, no sólo la vacuna puede protegerte, sino a tus seres queridos también.

A continuación, te daremos a conocer lo que debes saber de la vacuna influenza: qué es, cuándo recibirla, quiénes no pueden hacerlo y mucho más.

¿Qué es la vacuna influenza?

El virus de la influenza, causante de la enfermedad conocida como “gripe”, es altamente transmisible y mutagénico (es decir, modifica sus características moleculares), causando epidemias capaces de matar cientos de personas al año.

Las epidemias de influenza, son capaces de infectar a millones de personas y causar hasta 690 mil muertes anualmente. Tal como la pandemia de gripe de 1920, que fue capaz de matar entre 17 a 20 millones personas a nivel mundial.

Esta tasa de muerte tan elevada, impulsó la creación de una vacuna en la década de 1930 y, a partir de la década de 1940, comenzó la manufacturación y vacunación en masa a la población.

A partir de 1952, la Organización Mundial de la Salud (OMS) creó un comité, conocido como el Sistema Global de Vigilancia y Respuesta a la Gripe (GISRS), capaz de elaborar los mejores instrumentos necesarios para luchar contra la gripe. Entre ellas, las vacunas.

Este ente, junto al Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), por sus siglas en Inglés), son algunas de las organizaciones responsables de mantener un monitoreo constante sobre la rápida evolución del virus.

Composición de la vacuna influenza

Existen dos tipos de vacunas contra la influenza: la vacuna que utiliza virus vivos, pero debilitados, conocidas como vacunas atenuadas. Otros tipos de vacunas similares son la vacuna contra la rubéola, la fiebre amarilla, contra el rotavirus, etcétera.

Estos tipos de vacunas, son capaces de generar una respuesta inmunitaria similar a la del virus no atenuado. Por otra parte, debido a que el virus aún se encuentra vivo, ciertos tipos de personas no deben ser administradas con este tipo de vacuna.

Por otro lado, tenemos a la vacuna inactivada contra la influenza. Como su nombre lo indica, a diferencia de la primera, no utiliza virus vivos sino muertos, capaces aún de generar una respuesta inmunológica en la persona.

La vacuna que emplea virus muertos es administrada en forma de una inyección, que es colocada en la parte superior del brazo del paciente. La vacuna con virus atenuados es administrada en la forma de un aerosol nasal.

Características de la vacuna influenza

La vacuna de la influenza, es un testimonio de la capacidad del ser humano para desarrollar poderosas armas que pueden ayudarnos a combatir contra estos patógenos tan letales.

A continuación, te explicaremos algunas de las características que distinguen a la vacuna contra la influenza, como una herramienta eficaz para prevenir la expansión descontrolada de la enfermedad.

Puede prevenir la gripe y afecciones relacionadas

Esta es la principal y más grande ventaja de la vacuna. En modelos animales y humanos de laboratorio, la vacuna demuestra una gran eficacia al inducir la producción de anticuerpos, evitando la transmisión del virus.

Desafortunadamente, la vida real es más complicada. La prevalencia y el tipo de influenza varía de región en región, por lo que la cepa que fue utilizada para crear la vacuna, puede que no sea excepcionalmente eficaz contra una cepa distinta.

No obstante, en las últimas décadas, la eficacia de la vacuna continúa siendo eficaz contra las cepas circulantes del virus de la influenza. Incluso, se estima que la eficacia de la vacuna de la temporada del 2019 fue de hasta un 45%, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Desarrolla anticuerpos 2 semanas después de aplicada

La vacuna contra el virus de la influenza no actúa inmediatamente, sino que se necesita de, al menos, dos semanas para que surta efecto. Esto se debe a que la producción de anticuerpos en nuestro cuerpo no es inmediata, como suele suceder para muchas enfermedades.

Por ende, es importante vacunarse con antelación, evitar los días en los que se estima el inicio de la temporada de influenza.

Brinda protección contra distintos virus de influenza

El “virus de la gripe” no es un sólo virus, sino una familia entera. Existen cuatro tipos distintos del virus de la influenza: A, B, C y D. El virus de la influenza tipo A es el más común y con el mayor potencial pandémico (como fue demostrado en la pandemia del 2009).

El virus de la influenza tipo B y C también pueden infectar humanos, aunque su capacidad de propagación y letalidad son menores. El tipo D sólo afecta animales hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que tiene el potencial de transmitirse a humanos.

También existen subtipos. Los dos subtipos más comunes y peligrosos del grupo A son el H1N1 y H3N2, aunque existen muchos más. Por ende, nace la necesidad de crear vacunas combinadas, capaces de proteger a la población de estas variantes.

Se han creado vacunas tri y tetravalentes (por ejemplo, la AFLURIA Quadrivalent o FLUZONE quadrivalent), que contienen partículas de distintos subtipos del virus (H1N1, H3N2 y el subtipo 1 y 2 del virus del grupo B), capaces de brindar una protección más amplia.

Se puede aplicar a partir de los 6 meses de edad

La OMS recomienda vacunar a los infantes a partir de los seis meses de edad. Biológicamente, esto se debe a que, durante la gestación y posteriormente la lactancia, los anticuerpos circulantes de la madre son transmitidos al niño.

A partir del sexto mes, los anticuerpos circulantes de la madre desaparecen, porque el niño requiere de protección extra para aumentar sus defensas, especialmente contra muchas de las enfermedades.

Se debe realizar cada año preferiblemente

La mayoría de las vacunas, sólo requieren ser aplicadas de una a tres veces en la vida de la persona (por ejemplo, la vacuna contra la varicela, la hepatitis B, el neumococo, etcétera).

Pero, la vacuna contra la influenza se debe aplicar anualmente. ¿Por qué? Porque, a diferencia de muchos otros patógenos, los virus respiratorios mutan constantemente, gracias a la deriva antigénica.

La deriva antigénica es un mecanismo de autodefensa del virus, donde una serie de mutaciones, a lo largo del tiempo, dan lugar a distintas versiones de sus proteínas de superficie.

Las proteínas de superficie son la “señal de reconocimiento”, que utilizan nuestros anticuerpos para detectar patógenos. Si la señal se modifica, ya no concuerda con lo que los anticuerpos buscan, así que el virus pasa desapercibido.

La OMS, el GISRS y el CDC monitorean constantemente la evolución del virus. De manera tal, que puedan desarrollar una vacuna cuyas propiedades sean similares a la cepa actual, aumentando su eficacia.

La vacuna trivalente contra la influenza 2020 (utilizada también para temporada del 2019), contiene 2 cepas del virus A (H1N1 y H3N2) y una del virus B, que fueron aisladas durante el 2017 y 2018.

No se recomienda para ciertos grupos de personas

No todas las personas pueden recibir libremente la vacuna contra la influenza. Existen ciertos grupos que son propensos a desarrollar reacciones adversas al contenido de la vacuna.

Los niños menores de seis meses, no pueden recibir ninguna de las dos versiones de la vacuna. Tampoco las personas que padecen de alergias graves contra los componentes de la vacuna, como la gelatina o antibióticos.

Del resto, personas con enfermedades crónicas, en grave estado de salud e incluso embarazadas, son libres de recibir la vacuna inyectable.

Las personas con alergia al huevo, deben consultar a su médico o un alergólogo (especialista en alergias), antes de recibir la vacuna. Esto se debe a que los antígenos que contiene la vacuna, son extraídos de huevos fertilizados que crecen en laboratorios.

Por otro lado, el grupo de personas que no deben recibir la vacuna con virus atenuados es mucho mayor, ya que los virus vivos pueden generar una reacción inmunitaria.

Niños menores de 2 años, adultos mayores de 50 años, embarazadas, personas bajo tratamiento con aspirina, personas con un sistema inmunitario debilitado, niños entre los 2 y 4 años de edad que tienen antecedentes de asma o silbidos respiratorios.

Se debe aplicar antes de las temporadas gripales

Como la vacuna sólo surte efectos dos semanas después, es importante conocer cuáles son las estaciones del año donde pueden ocurrir brotes de influenza. Las bajas temperaturas ayudan al esparcimiento del virus.

Por ende, es importante mantenerte al tanto de las noticias médicas locales, del dónde y cuándo debes recibir la vacuna y alguna que otra recomendación por parte de las autoridades médicas.

Los niños requieren 2 dosis

Del sexto mes de vida al cuarto o sexo año de vida, el niño debe recibir dos dosis anualmente. A partir de este punto, sólo necesitará una dosis anual, para reforzar sus defensas contra los efectos del virus.

Consulte con su médico de preferencia, para mayor información sobre los esquemas de vacunación de su país.

Se puede adquirir en consultorios, centros de salud y farmacias

La facilidad con la cual la vacuna puede ser administrada en cualquier centro de salud, facilita la vacunación, lo cual es clave para combatir los brotes de gripe en una región.

La manufacturación en masa de la vacuna, ha permitido reducir sustancialmente el número de comorbilidades asociadas a la influenza. De hecho, de acuerdo a un estudio realizado en el 2007, la capacidad global de producción fue de 826 millones de vacunas.

No aumenta el riesgo ni protege contra el COVID-19

La pandemia actual, causada por el SARS-CoV-2, ha recordado a la población la importancia de las vacunas, especialmente contra patógenos del tracto respiratorio, capaces de transmitirse tan fácilmente.

Pero, es importante acotar, que la vacuna no tiene algún efecto paliativo sobre el COVID 19 o los síntomas relacionados. La vacuna contra la gripe tampoco aumenta el riesgo de padecer COVID 19 o cualquier otro virus respiratorio.

No obstante, es importante recibir tu vacunación de la temporada 2020-2021, ya que reduce el número de hospitalizaciones y, por ende, disminuye la sobrecarga existente en muchos hospitales, saturados por los pacientes con COVID 19.

Beneficios de la vacuna influenza

La vacuna contra la influenza resultó ser una aliada imprescindible contra la gripe, quién, hasta ese entonces, cuya tasa de infección pudo incluso haber llegado hasta un 50%. Es importante conocer todos sus efectos y beneficios.

Evita enfermedades relacionadas a la influenza

La vacuna no sólo es efectiva contra la influenza, sino también contra síntomas o síndromes relacionados a esta. Al impedir estas complicaciones, el riesgo de letalidad del virus se ve disminuido significativamente.

Algunas de estas complicaciones, son la otitis media y las infecciones sinusales, que son moderadas, mientras que existen otras más graves, como la neumonía. También puede ocurrir inflamación del tejido del corazón, muscular, o incluso cerebral.

También evita complicaciones sistémicas. ¿Qué quiere decir? Afecciones que involucran múltiples órganos, causados por una inflamación generalizada, como ocurre con la sepsis o fallas multiorgánicas.

Disminuye el riesgo de hospitalización por influenza

Si un paciente con gripe requiere hospitalización, es una señal grave que no indica un buen pronóstico si no es atendido debidamente. La vacuna ayuda a reducir, sustancialmente, la hospitalización.

A lo largo de los años, la CDC ha utilizado modelos matemáticos para estimar el número de casos de influenza, visitas al médico, hospitalizaciones y muertes, para estimar qué tan efectiva es la vacuna.

Los resultados más aproximados para la temporada 2019-2020 indican que 38 millones de personas se enfermaron, pero sólo 400.000 personas fueron hospitalizadas. El número de muertes fue de 22.000.

Se calcula, entonces, que 105 mil hospitalizaciones fueron prevenidas durante la temporada anterior. El número y proporción de hospitalizaciones prevenidas varía sustancialmente entre grupos etarios.

El grupo etario más vacunado fueron niños entre seis meses hasta los 4 años de vida. Por ende, este fue el grupo más protegido contra la influenza. Seguido viene el grupo entre 5 hasta los 17 años de vida y, finalmente, aquellos entre los 18 y 49 años de edad.

Reduce los problemas asociados a enfermedades crónicas

Aquellas personas con problemas de salud persistentes, especialmente respiratorios, son más proclives a infectarse con la influenza (ya que las lesiones ocasionadas al tracto respiratorio vuelven a la persona más expuesta al virus), especialmente si no se encuentran vacunados.

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), antecedentes personales de neumonía, abuso de tabaco y alcohol, inmunodeprimidos y tos crónica, son algunos ejemplos.

No sólo esto, sino que la vacuna puede ayudar a reducir los síntomas relacionados a estas enfermedades. En un estudio publicado en la revista Cochrane Database, se realizaron nueve pruebas para investigar si la vacuna puede reducir los efectos del EPOC.

A pesar del número limitado de estudios realizados, la vacuna inactivada parece reducir las exacerbaciones que ocurren en pacientes con EPOC, dos a tres semanas luego de la administración de la vacuna.

Protege a las mujeres durante y después del embarazo

Durante las temporadas de gripe, las mujeres embarazadas se encuentran en mayor riesgo que las mujeres no embarazadas. No sólo durante el embarazo, sino también durante el periodo posparto.

La vacunación reduce en un 40% el riesgo a infecciones y posibles complicaciones por la gripe, tales como el síndrome del distrés respiratorio agudo (SDRA).

Además, la vacuna también protege al bebé, durante y luego del embarazo (durante el periodo de lactancia, donde el virus puede transmitirse a través de la leche), ya que el infante aún es demasiado joven como para recibir una vacuna.

Es importante mencionar, que las mujeres embarazadas sólo deben recibir la inyección de la vacuna. No pueden recibir la versión con virus atenuados, ya que los virus circulantes pueden afectar tanto a la madre, como al feto.

Reduce el riesgo de fallecimiento por influenza en niños

Como habíamos mencionado, los niños (especialmente los más jóvenes) suelen ser el grupo más vacunado, ya que sus defensas ofrecen una menor protección contra este patógeno tan agresivo.

Un niño puede recibir la inyección a partir de los seis meses (dos dosis, que debe ser aplicadas anualmente hasta los ocho años de edad). También puede recibir la vacuna de virus atenuados, pero sólo a partir de los dos años de edad.

La vacunación es de suma importancia, especialmente en los pacientes jóvenes. Durante la pandemia del 2009 por el virus H1N1, aproximadamente el 80% de los niños fallecidos no habían sido vacunados, según datos de la CDC

Efectos secundarios de la vacuna influenza

No todo medicamento es perfecto. Cuando sustancias extrañas entran en nuestro cuerpo, este último puede rechazarlas, en ciertos casos. Algunos experimentan síntomas leves, otros más graves.

Afortunadamente, la vacunación no genera síntomas graves en la mayoría de la población, indiferentemente de la edad (siempre y cuando, por supuesto, se administre la vacuna adecuada).

A continuación, te describiremos algunos de los efectos adversos más comunes.

Dolor, enrojecimiento e inflamación del área inyectada

Estos son los síntomas más comunes que experimentan cierto número de personas tras la vacunación. En realidad, el dolor y el enrojecimiento son indicadores de un proceso inflamatorio limitado y localizado.

Al administrar sustancias extrañas en el cuerpo, este actúa en el sitio donde fueron reconocidas por primera vez (es decir, el sitio de la inyección). La inflamación también puede ocurrir por la penetración de la aguja a través de la piel.

Cabe destacar, que estos síntomas suelen ser leves y transitorios.

Dolor de cabeza y muscular

Los dolores musculares y la cefalea (dolor de cabeza), también son síntomas de corta duración y que, en la mayoría de los casos, no representan un peligro para la salud del paciente. También son señales que nuestro cuerpo reacciona a las sustancias administradas.

Fiebre

Si experimentas una febrícula (37ºC pero inferior a 38ºC) o fiebre (mayor a 38 grados), no debes preocuparte. También es un fenómeno normal, ya que nuestro cuerpo se encuentra liberando ciertas sustancias, a partir del sistema nervioso central.

Estas sustancias son llamadas pirogénicas, son las prostaglandinas, interleuquinas y otras más, liberadas por el hipotálamo como reacción natural a la entrada de antígenos virales al torrente sanguíneo.

Náuseas

Las náuseas pueden ser producto de dos fenómenos. Primero, tu cuerpo se encuentra reaccionando contra los antígenos del virus, generando una reacción inmunitaria (que posteriormente creará los anticuerpos).

Segundo, el miedo y pánico que ciertas personas tienen hacia las inyecciones genera estrés. De acuerdo con estudios realizados, se sabe que el estrés tiene un efecto directo sobre el aparato digestivo, generando sensaciones de malestar estomacal, náuseas e incluso vómito (en los casos más extremos).

Desmayos

El miedo a las inyecciones (tripanofobia) un fenómeno relativamente común, especialmente en niños. Las personas, bajo este estado de estrés, comienzan a producir moléculas, como el cortisol, catecolaminas, etcétera.

Estas sustancias modifican la presión arterial, pueden aumentarla así como disminuirla. Si la presión arterial desciende muy rápido, la persona puede experimentar un síncope (pérdida momentánea de la consciencia).

Así que, la inyección en sí no genera desmayos, es un efecto biológico directo del estrés y pánico hacia las inyecciones o el ambiente hospitalario.

Reacciones alérgicas

Ciertas personas son alérgicas a los componentes de las vacunas: la gelatina, antibióticos o la ovoalbúmina. Esta última es la principal proteína encontrada en la clara de los huevos.

Pero, ¿qué tienen que ver los huevos con la vacunación? La vacuna contra la influenza es creada al inyectar virus vivos en huevos de gallina fertilizados. Los virus se replican en el interior de los huevos, para luego ser neutralizados y purificados.

No obstante, durante este proceso de purificación, ciertas proteínas de huevo pueden permanecer en la vacuna. Si has experimentado una reacción alérgica hacia el huevo con anterioridad, recomendamos dirigirte a tu médico de preferencia.

Como alternativa a la vacuna tradicionalmente producida en huevos, existen variantes que son creadas en células mamíferas. Estas carecen de ovoalbúmina, por lo que el paciente se encuentra a salvo de estas reacciones alérgicas.

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