Educación Sexual

VPH en el embarazo: qué es, riesgos, tratamiento y prevención

Escrito por Enmanuel Da Silva

El VPH puede preocupar a embarazadas que han contraído el virus en algún punto de sus vidas o que existe la posibilidad de ello.

No obstante, no existe mayor riesgo, tanto para la madre o el feto.

Aunque el tema puede lucir preocupante a primera vista, la madre (y aquellos más cercanos a esta) debe informarse lo mayor posible, para discernir la realidad del mito y así resguardar su salud y la de su bebé.

¿Qué es el VPH?

El virus del papiloma humano es el agente causante del papiloma, una enfermedad de transmisión sexual (ETS).

Los controles epidemiológicos indican que el VPH es la ETS más común en los Estados Unidos. Aproximadamente el 80% de las personas llegan a cargar con el virus, pero la gran mayoría se mantiene asintomático.

Es decir, no muestran signo o síntoma significativo.

La razón es que el VPH no es un solo microorganismo. Es un término designado a una gigantesca plétora de distintos tipos de VPH; la mayoría siendo benignos.

Por ende, un gran porcentaje de personas con VPH no perciben cambios en sus cuerpos e incluso el microorganismo puede ser controlado sin tratamiento antiviral alguno por acción inmunitaria.

Sin embargo, puede que sí aparezcan síntomas, como lo son las verrugas. Pueden presentarse en la piel (cara y piernas), manos, codos, plantas de los pies e incluso tobillos.

También pueden aparecer verrugas en el aparato genital del hombre o la mujer, externas o internas. Generalmente son benignas y asintomáticas, otras pueden causar picor o ardor.

Se ha relacionado ciertos tipos del VPH con la aparición de células precancerígenas en el aparato genital del hombre o la mujer. Entre estos, el causante de más del 70% de los casos son el tipo 16 y 18.

De todos los tipos de cánceres que el VPH puede causar, el más frecuente es el cáncer de cuello uterino (cérvix).

Riesgos del VPH en el embarazo

Durante el chequeo médico rutinario que toda embarazada debe tener, el especialista debe realizar un extenso examen físico y estudios de laboratorio para detectar alguna posible anormalidad durante la gestación.

Entre éstos, se encuentra la prueba de Papanicolau. El médico toma una muestra (usando un pequeño cepillo) de la mucosa vaginal de la mujer.

La susodicha muestra es llevada al laboratorio para corroborar la presencia del VPH o célula cancerígena.

Aunque pueda sonar preocupante, la infección por VPH durante el embarazo usualmente no conlleva riesgo a complicaciones para la madre y/o feto.

No obstante, el especialista debe realizar un estudio constante y minucioso para observar la evolución durante el embarazo.

Riesgos para la mujer

La mayoría de los tipos de VPH son asintomáticos y benignos. Existe un grupo de alrededor 40 tipos que pueden causar verrugas en el útero, cérvix e incluso vagina.

Durante el embarazo, aumentan los niveles de estrógeno. El estrógeno estimula a una molécula llamada factor de crecimiento símil a la insulina.

Esta, a su vez, estimula la replicación celular e inhibe la muerte celular, fenómenos que favorecen el crecimiento celular de las verrugas producidas por el VPH.

Cuando estas crecen, pueden generar dolor durante el embarazo. En el peor de los casos, las verrugas aumentan tan desproporcionadamente, obstruyendo el canal del parto.

En cuyo caso, la verruga(s) deben ser extraídos quirúrgicamente, con métodos eléctricos u otras alternativas.

Riesgos para el bebé

No se ha demostrado que el VPH sea un agente teratogénico. Es decir, capaz de afectar negativamente, el desarrollo del feto en cualquiera de los trimestres.

El VPH puede transmitirse de madre a hijo durante el parto, por exposición a las verrugas infectadas en la pared vaginal.

Un estudio epidemiológico demostró que el 80% de los neonatos, hijos de madres con VPH, eran infectados por el virus. No obstante, la mayoría no presenta síntomas y el virus es eliminado del sistema del bebé con el paso de las semanas.

En el más grave de los casos, se encuentra la papilomatosis respiratoria recurrente que consiste en la aparición de verrugas en la laringe que obstruyen el paso del aire. No obstante, su incidencia es muy baja, 2 a 4 casos anuales por cada 100.000 infantes.

Tratamiento del VPH en el embarazo

Actualmente, no existe tratamiento farmacológico efectivo contra el VPH. La mayoría de las medidas utilizadas logran paliar los síntomas, pero no la causa.

Las verrugas en el cérvix o vagina no representan un riesgo para la madre o el feto. Pero si estas crecen, pueden provocar incomodidad, dolor e incluso pueden obstruir el canal del parto (como ya hemos hablado). Entre las posibles opciones para tratar las verrugas, encontramos:

La terapia criogénica,en la cual se aplican dosis pequeñas de nitrógeno líquido a la verruga y el tejido alrededor de esta para congelarla. Luego, el especialista deja que la verruga se descongele y vuelve a iniciar el proceso de congelamiento y descongelación.

El número de ciclos depende de las dimensiones de la verruga. La persona puede experimentar una sensación moderada de ardor durante este procedimiento.

Estudios publicados por la asociación americana de Ginecología y Obstetricia demuestran la eficacia del tratamiento.

No obstante, existe la posibilidad que nuevas verrugas pueden aparecer nuevamente dado que el microorganismo no es eliminado.

Por otro lado está la terapia láser, usada principalmente para verrugas externas, es un tratamiento complejo y costoso. Se utiliza un láser de dióxido de carbono que penetra con mayor profundidad en la verruga que la terapia criogénica.

Estudios comparativos entre estos dos métodos publicados por investigadores iraníes en el Iran Journal of Microbiology observó que la reaparición de verrugas fue menos frecuente en pacientes tratadas por este método.

Es un método rápido, indoloro, los efectos adversos son poco comunes y existe bajo riesgo de infecciones.

Otro método es la electrocauterización, en la cual se aplica una corriente eléctrica que calienta el instrumento quirúrgico a utilizar, que destruye la verruga. Se utiliza para lesiones profundas y extensas.

Finalmente se encuentra la terapia quirúrgica, que, al igual que el anterior, se reserva para lesiones extensas y persistentes en las que los otros métodos no hayan sido efectivos. Se utiliza una tijera o bisturí para separar la verruga de la piel subyacente.

Prevención del VPH en el embarazo

Aunque el VPH es la ETS más común actualmente, no significa que no existan estrategias eficaces, y fundamentadas en evidencia científica, que reduzcan el riesgo de contraer el virus.

A continuación, mencionaremos algunas de las recomendaciones más populares para evitar el contagio por VPH:

Alimentación equilibrada

Se ha encontrado una asociación inversa entre una dieta rica en ciertos nutrientes y vitaminas y el desarrollo de lesiones cancerígenas por VPH.

La aparición de tumores es desencadenada por la sinergia de múltiples factores coexistentes. Una dieta balanceada parece ser un contribuyente importante en este proceso.

Investigadores estadounidenses publicaron en The Journal of Infectious Diseases los hallazgos y conclusiones a partir del estudio y seguimiento de 433 mujeres.

Un grupo de mujeres demostraron un menor riesgo a padecer de VPH por tipos de mayor riesgo (tales como el 16 y 18) y también una menor probabilidad de desarrollar infecciones persistentes.

Susodicho grupo consumía, en mayor proporción al resto, carotenoides (como la luteína y zeaxantina), vitamina C, ácido fólico, y vitamina B12.

El mecanismo subyacente aún es tópico de investigación, pero se sospecha que se deba a sus propiedades antioxidantes que evitan el daño celular por radicales libres.

Los radicales libres también interrumpen la acción de las células inmunitarias y la formación de células sanas.

La vitamina C potencia la acción del sistema inmunitario, disminuyendo la replicación del virus y la carga viral.

Por ende, los profesionales recomiendan el consumo de alimentos ricos en estos fitonutrientes; tales como la papaya, la zanahoria, el brócoli, la naranja y otros más.

Evitar el cigarrillo

Es bien conocida la relación entre el consumo de tabaco y el riesgo de desarrollar una plétora de distintas enfermedades.

El cigarrillo se encuentra compuesto de cientos de químicos que contribuyen a la formación de radicales libres, favorecen la inflamación, impide la función inmunitaria y daño celular.

Todos estos aumentan la susceptibilidad a padecer cualquier clase de infección. En el caso del VPH, también podría contribuir de manera significativa a la formación de un tumor anogenital.

Utilizar preservativo

El sexo seguro es uno de los pocos métodos de mayor eficacia y bajo costo. La transmisión del VPH se realiza, principalmente, mediante el sexo vaginal y anal.

Al crear una barrera física que impida el contacto de secreciones, se reduce la probabilidad de contagio. El uso, de manera consistente, del preservativo también reduce las posibilidades.

Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine observó que mujeres sexualmente activas cuyas parejas utilizaban preservativo en la mayoría de encuentros sexuales no demostraron lesiones características en la infección por VPH.

Por otro lado, aquellas mujeres cuyas parejas utilizaban preservativo con menor frecuencia sí demostraron una mayor probabilidad de infección por VPH.

Chequeo ginecológico constante

El chequeo ginecológico es de suma importancia para la salud de la mujer, especialmente aquellas sexualmente activas.

Mantener un chequeo constante le confiere a la mujer un conocimiento sobre el estado actual de su cuerpo, cómo cuidarlo, qué evitar, recomendaciones y mucho más por parte del ginecólogo.

Además, las visitas regulares al ginecólogo podrían detectar infecciones (o cualquier otra condición) en etapas precoces.

Vacunación después del parto

La vacunación contra el VPH se ha demostrado una herramienta eficaz, rápida, indolora y de bajo costo.

Actualmente, no existe evidencia que relacione la vacunación contra el VPH y complicaciones de alguna clase durante el embarazo, tanto para la madre o el feto.

No obstante, entidades médicas internacionales no recomiendan el uso de la vacuna en embarazadas ya que se necesita, aún, mayor evidencia para afirmar con certeza si la vacunación es benigna para la mujer embarazada.

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